La Caridad y el Cuerpo de Cristo

Nota: Para entender apropiadamente la posición del escritor, por favor lea el mensaje del autor en la sección “Para el Lector

[11.1]

La Dinámica del Cuerpo

Como humanos estamos hechos de una manera formidable. Nuestros cuerpos tienen muchos componentes que llevan a cabo un sinnúmero de funciones que a su vez están todas unidas por el común denominador de la vida. El centro que comanda cada parte y cada detalle de las cosas vistas o no vistas, se encuentra en la parte más alta de nuestro cuerpo físico, la cual viene siendo la cabeza. La cabeza es también miembro de y centro de la comunicación; es el que origina la palabra audible. La cabeza de una manera silenciosa se comunica con todos los miembros que están a su alcance y también a aquellos que no lo están por medio de así decirlo, códigos que los miembros saben interpretar.

[11.2]

¿Se pregunta usted por que nuestro creador escogió al cuerpo para que sea el modelo y ejemplo de su iglesia; su cuerpo espiritual? Como cristianos somos miembros de una asamblea local que llamamos iglesia, (Hebreos 10:25) La “pequeña” iglesia no solo puede ser pan que alimenta nuestra fe es y crea comunión entre nosotros y nos hace buscar la comunión con toda la humanidad redimida por la entrega de Cristo. El evangelio ahonda en ello. Debemos poner los medios, pues, para que la comunión sea real, tanto en el interior de la En todo el mundo quienes esperan la venida del Señor

[11.3]

El ejemplo del cuerpo conlleva en los volúmenes de verdades escondidas que esperan ser descubiertas detrás de un sinnúmero de metáforas. La de cada domingo nos compromete y nos pone en evidencia. Pidamos que sea siempre así y demos gracias por ello. Ahora que esta fiesta se suele trasladar al domingo Santo Espíritu podemos aprovechar para situarla en su sitio correspondiente. Pero ¿por que? Porque el misterio de las funciones de forma crecimiento y propósito son completamente revelados en esta magnifica metáfora. Seria imposible entender todas las dinámicas de la iglesia sin este modelo del cuerpo.

[11.4]

Referencias escritúrales de esta revelación sirven para dar soporte a esta verdad innegable como lo podemos ver en 1ª Corintios capitulo doce pero también en el libro de Efesios capitulo cuatro de los versos doce al dieciséis y Colosenses capitulo uno, verso dieciocho en donde Cristo es presentado como la cabeza de dicho cuerpo que viene siendo la iglesia. Entonces remarcábamos la dimensión comunitaria de la fe, celebrando la comunión que hay en Dios mismo y que él nos da. Hoy de nuevo podemos darle relieve, evitando el repetirnos; porque no podemos olvidar que el Cuerpo de Cristo que celebramos no sólo es el pan ofrecido y transformado por la acción del Espíritu Santo; la Iglesia que recibe este, por la misma fuerza del Espíritu, queda transformada también en Cuerpo de Cristo. Debemos relacionarlo todo con la comunión con los pobres. El hecho de que hoy se celebre el "Día de la Caridad" y que hagamos la colecta a favor nos ayudará a remarcar el vínculo indisoluble entre la comunión eclesial y la comunión con los pobres: el pan eucarístico, don del amor de Dios, nos mueve a compartir el pan de cada día. El alimento de nuestra fe nos hace ser alimento para los demás, para los pobres; nos hace descubrir la voluntad de Dios: que el pan de cada día sea para todos. Tanto las lecturas como las oraciones y el prefacio sitúan bien el contenido. Conviene que los leamos y meditemos antes de la celebración con profundidad.

[11.5]

Y que hagamos un comentario que nos ayude a relacionarlo todo con la vida del lugar donde nos encontramos. Así, la preparación misma será imagen de la asamblea en 1ª de Corintios 12 y Efesios 4:12-16. Una unidad o cuerpo no puede decir a la otra: “no necesito de ti,” o caerían en el problema de los de Laodicea es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque para relaciones externas Apocalipsis 3:17. Si nuestra comunidad tiene alguna tradición relacionada con la fiesta de hoy la presesión, la exposición del santísimo no la debemos dejar a la improvisación. Lo tenemos que hacer después de haber pensado bien el sentido de la fiesta y el misterio de fe que celebramos. ¿De que otra forma podemos tener vida como todo un cuerpo si no nos alimentamos y recibimos los unos de los otros?

[11.6]

Ya sea que hablemos de individuos o de asambleas todos somos parte del mismo cuerpo de Cristo unidos por las mismas coyunturas que nos unen a el. La que los más deben poder encontrar alimento. También debemos preparar bien la. Es muy importante que unamos bien esta colecta, como cualquier otra, a lo que estamos celebrando. La comunión de bienes siempre es fruto de la comunión en una misma fe. Por eso necesitaremos una buena monición antes de pasar a recoger, que sitúe la colecta en el ofertorio. Y una despedida de la celebración que invite a todos los miembros del Cuerpo de Cristo a dar frutos de caridad a lo largo de la semana que empieza. Si no hay costumbre de hacer la colecta en el momento del ofertorio, la cabeza del cuerpo el cual es Jesucristo.

[11.7]

La iglesia es una casa espiritual, el cuerpo es uno natural como lo podemos ver en 1ª Pedro 2:5. Dios ha tomado el cuerpo natural la también merece una buena preparación. También pueden salir del encuentro de preparación, en el que nos pararemos a pensar en las personas de nuestro que necesitan nuestra ayuda y en las que participan activamente en la distribución de los bienes que comparamos. Y también en la Iglesia, que necesita continuamente el pan de vida. Es de preguntarse por que el salmista David estaba maravillado y atónito de todo lo que veía y el había hecho.

[11.8]

La Autoridad y la Vida del Cuerpo

Todas las partes del cuerpo, desde la cabeza, hasta los pulmones, el corazón, los huesos y los tuétanos funcionan bajo autoridad de la cabeza. Y es que la presencia sacramental del cuerpo de, ofrecido en la por nuestra salvación y glorificado en el cielo como primicia y centro del mundo nuevo de la Resurrección, se mire por donde se mire, es el símbolo palpable y visible del amor más grande que puede haber en nuestro mundo. El cuerpo de fue el gran signo revelador de la bondad de Dios hacia nosotros. Las curaciones de los enfermos, el perdón de los pecadores, sus palabras de misericordia y salvación, la infinita bondad que llenó su vida, fueron verdaderas y eficaces por medio de su cuerpo. En su cuerpo fueron y siguen siendo verdad el dolor de su muerte y la gloria. Por eso es tan fácil pasar del de al día de la caridad, esa misma caridad que nace y se manifiesta en el cuerpo de, que se difunde en nuestros corazones mediante la comunión espiritual y sacramental con ese humano.

[11.9]

Los dedos no reciben la orden de moverse fuera de la mano, sino que la recibe desde la cabeza. También ahora, El dedo de la mano depende sin embargo de las ordenes y de las funciones que le de la mano. Es foco universal de la difusión del para la transformación del mundo. El amor y la bondad no nacen en nuestros corazones. Nos tienen que venir. Y nos vienen como Cristo quien es la cabeza de la iglesia y así debe de seguir si queremos tener vida espiritual.

[11.0]

Celebrar la fiesta del Cuerpo de Cristo es celebrar la fiesta de este Pan espiritual, bajado del Cielo, capaz de alimentarnos con los dones del razonamiento, capaz de transformar nuestro corazón egoísta en un corazón Dios (la cabeza) y así unir a sus miembros abierto al amor auténtico y generoso, como el del mismo. Una ves mas recomiendo que se lean los siguientes textos: Rom 12:3-21, 1ª Cor. 1:10-13, Efe. 4:12-16, Filip. 2:1-4.toda ella un gran anuncio del amor como salvación para los pobres y sencillos de corazón. Satanás convenció a Caín que el no era el guarda de su hermano. No permitamos caer en la misma mentira.

[11.11]

Independientes y Sustentadores Propios

Este año me encontré yo mismo comprando una agenda de electrónica de mano, como un regalo de cumpleaños para mi hija. Salgamos hoy a la calle a honrar Honrémosle con cantos y flores, con la alegría y el esplendor de una hermosa fiesta. Pero tengamos en cuenta que el verdadero honor de Dios está en la vida justa y santa de los cristianos. La gloria y el honor son sus discípulos, los que viven como El, con el corazón puesto en, y la vida empleada al servicio de los hermanos necesitados. Hay muchas maneras de hacer el bien a los demás. Y muchos ámbitos donde hacerlo. Pero nadie puede sentirse buen cristiano sin dejarse llevar por el Dios para vivir amorosamente delante del padre celestial y entregado sinceramente al servicio de los hermanos que Dios le haya puesto más cerca y con más debilidad o sufrimientos. Ahora, ya de cara al verano, este mensaje del Día del Corpus puede ser una buena sugerencia para nuestras revisiones y proyectos.

[11.12]

Las Necesidades más Básicas

El Apóstol Pablo escribe, “el tener ropa y comida es algo que ya de si nos debe de poner contentos y satisfechos (1ª Tim. 6:6-9) Un muy buen consejo se nos da respecto a esto en el libro de Proverbios capitulo treinta versículos ocho y nueve.

Proverbios 30:8-9
30:8 Aleja de mí la mentira y las palabras engañosas, no me des pobreza ni riqueza; dame a comer mi porción de pan,
30:9 no sea que me sacie y te niegue, y diga: ¿Quién es el Señor?, o que sea menesteroso y robe, y profane el nombre de mi Dios.

[11.13]

Una vez que tenemos esto en mente, reconoceremos que Dios intento todos los niveles de la iglesia para que fuesen auto sustentables de igual forma que lo es un cuerpo humano. Sabemos bien que hoy, tras haber superado las primeras dificultades y después de abordar los problemas que comporta, el diálogo ecuménico está en marcha. Estamos en camino de reconstruir la unidad entre los cristianos, que alcanzará su culminación en la participación en la sagrada, sacramento que significa y robustece la comunión. Un hombre que se encuentra a cada rato en el consultorio de su doctor, no es un tipo sano, y así mismo de la misma manera si una iglesia esta en constante necesidad de de ayuda externa es una iglesia que esta enferma. Las viudas piedras vivas, entráis en la construcción del templo del espíritu, formando un sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por esta edificación espiritual, digo, nunca es pedida con más oportunidad que cuando el mismo cuerpo de que es la, ofrece el cuerpo v la sangre de en el sacramento del pan y del cáliz, pues el cáliz bendito que consagramos es la comunión de la sangre de, y el pan que partimos es la comunión del cuerpo del. Esto lo podemos compartir con la familia de Dios en todo momento.

[11.14]

Varias Culturas

La iglesia no fue diseñada para sobrevivir en sociedades afluyentes exclusivamente, fue más bien diseñada para prosperar y crecer en todas las culturas, tierras y climas, ya sea natural o político. Vinculados por la caridad, perseveren en la unidad del cuerpo; porque la santa unidad, igualdad y caridad que posee por naturaleza propia la Trinidad, que es un solo Dios verdadero, santifica a los hijos de adopción con el don de la unanimidad. Por esto afirma la. El amor de Dios ha sido derramado en nuestros El, en efecto, que es el Espíritu único de realiza en aquellos a los que ha otorgado la gracia de la adopción divina lo mismo que realizó, según el libro de los Hechos de los apóstoles, en aquellos que habían recibido este mismo Espíritu.

Salmo 106:13-15
106:13 Pero pronto se olvidaron de sus obras; no esperaron su consejo.
106:14 Tuvieron apetitos desenfrenados en el desierto, y tentaron a Dios en las soledades.
106:15 El les concedió lo que pedían, pero envió una plaga mortal sobre ellos.

[11.15]

Acerca de los cuales encontramos escrito: La multitud de los creyentes no era sino un solo corazón y una sola alma, la causa de esta unanimidad de los De ahí que el Apóstol enseña que ha de ser conservada con toda solicitud esta unidad espiritual con el vínculo de la paz, como dice en su carta a los: Así, pues, yo, el prisionero por Samaritana (Lucas 10:25-37) os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos; sobrellevaos mutuamente con amor, esforzaos por mantener la unidad del espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu. Dios, al conservar en la Iglesia la caridad que ha sido derramada en ella por el, convierte a esta misma Iglesia en un sacrificio agradable a sus ojos y la hace capaz de recibir las necesidades en Jerusalén.

1ª Corintios 16:1-2
1CO 16:1 Ahora bien, en cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también como instruí a las iglesias de Galacia.
1CO 16:2 Que el primer día de la semana, cada uno de vosotros aparte y guarde según haya prosperado, para que cuando yo vaya no se recojan entonces ofrendas.

[11.16]

El Dar

Para que pueda ofrecerse continuamente a él como una ofrenda viva, santa y agradable. Banquete, donde se le presenta otro manjar que a su único amado, apetecible sobre todos (Hech. 4:34, Gal. 5:13) Pablo el apóstol trabajo con sus propias manos ciertamente muy dulce para mí derramar en tu presencia copia de lágrimas afectuosas, y regar con ellas tus pies como la piadosa. Pablo no solo se debía preocupar por los suyos sino por los demás también.

[11.17]

Por cierto en tu presencia, y en la de tus santos, todo mi corazón debiera encenderse y llorar de gozo. Porque en el te tengo verdaderamente presente, Porqué el mirarte en tu propia y divina claridad no podrían mis ojos resistirlo, ni el mundo entero subsistiría ante el resplandor de la gloria de tu majestad. Tienes, pues, consideración a mi imbecilidad cuando te ocultas bajo de este. Yo tengo verdaderamente y adoro al mismo a quien adoran los ángeles en el cielo: más yo solo con la fe por ahora, ellos claramente y sin velo. Debo yo contentarme con la luz de una fe verdadera, y andar con ella hasta que amanezca el día de la claridad eterna, y desaparezcan las sombras de las figuras. Más cuando llegue este perfecto estado, cesará el uso de los sacramentos; porque los bienaventurados en la gloria no necesitan de medicina sacramental.

[11.18]

Como Dios nos ha Prosperado

En el libro titulado “Cada uno de acuerdo a su habilidad,” Jon Zen escribe lo siguiente y cita también a varias referencias muy creíbles.

[11.19]

Acordándome de estas maravillas, cualquier contento, aunque sea espiritual, se me convierte en grave tedio, porque mientras no veo claramente a mi Señor en su gloria, en nada estimo cuanto en el mundo veo y oigo. Tú, Dios mío, me eres testigo de que ninguna cosa me puede consolar, ni criatura alguna dar descanso sino Tú, Dios mío, a quien deseo contemplar eternamente. (1ª Juan 3:16, 4:19)

[11.20]

Mas esto no es posible mientras vivo en carne mortal. Por eso debo tener mucha al Nuevo Testamento para una respuesta.

[11.21]

El Nuevo Testamento del Pacto Examinado:

[11.22]

El Doctor Verhoerf cree que “el testimonio del Nuevo Testamento “es lo “mas ultimo o sobresaliente de todo” cuando vivían en este mundo esperaban con gran fe y paciencia la venida de tu gloria. Lo que ellos creyeron, creo yo; lo que esperaron, espero; adonde llegaron ellos finalmente por tu gracia, tengo yo confianza de llegar. Entretanto caminaré con la fe, confortado con los ejemplos de los Santos. También tendré los libros santos, para consolación y espejo de la Pues conozco que tengo grandísima necesidad de dos cosas, sin las cuales no podría soportar esta vida miserable. Detenido en la cárcel de este cuerpo, confieso serme necesarias dos cosas que (1) son, mantenimiento y luz. Dísteme, pues, como a enfermo tu sagrado Cuerpo para alimento del cuerpo, y además me comunicaste tu divina palabra para que sirviese del Nuevo Pacto; y que (2) Diez por ciento estas dos cosas yo no podría vivir bien; porque la palabra de Dios es la Nuevo Testamento el pan que le es el principio concerniente a las cosas de dar y compartir

[11.23]

Libertad para servir a Otros

Gal. 5:13 “Porque ustedes hermanos han sido llamados a libertad; pero no para usar la libertad como ocasión para la carne, sino para servir el uno al otro.” (La Nueva Versión Reina Valera, Nuevo Testamento. [Thomas Nelson, 1979].

[11.24]

Otra es la de la ley divina, que contiene la doctrina sagrada, enseña la verdadera fe, y nos conduce con seguridad del mundo (Gal. 4:9-10; 5:1; Colo. 2:20-22), mas interior del velo donde esta el esplendor de la luz eterna, por la mesa de la servir a otros que nos diste por tus siervos los de los hombres. Toda la idea de la vida cristiana se resume en servicio que se pone en paralelo con la vida de Cristo (Mateo 20:22-2B; Juan 13:14-17). Para manifestar a todo el mundo tu caridad, dispusiste una gran cena, en la cual diste a comer, no el cordero figurativo, sino tu santísimo alegrando a todos los fieles, y embriagándolos (2ª Cor. 5:15) el cáliz saludable en esta sagrado banquete, donde están todas las delicias del paraíso, y donde los santos cuán grande y honorífico es el oficio de los sacerdote, (Gal. 6:10)

[11.25]

Cuando nos acercamos al tema Cristiano de dar a los cuales es concedido consagrar de la majestad con las palabras sagradas, “Dios amo tanto al mundo que dio a su Hijo Unigénito” (Juan 3:16), y de que Cristo nos amo y Dio su vida en rescate por la nuestra, (Gal. 2:20). Por lo tanto debemos de darnos a nosotros mismos al Señor y a nuestros prójimos (2ª Cor. 8:5; Gal 5:14, Rom. 12:1-2).

[11.26]

Creo que usted estará de acuerdo conmigo en que las iglesias de hoy necesitan alimento fresco sobre el amor fraternal entre los hermanos, lo cual será una forma de demostrar a el mundo que de hecho somos discípulos de Cristo (Juan 13:35).

[11.27]

Libertad Hacia las necesidades de los demás

2ª Cor. 8:1-1 “Lo que es mas hermanos, les hacemos saber a ustedes la gracia impuesta a las iglesias de Macedonia: que en la gran afrenta y aflicción, la abundancia de su gozo sea y de su pobreza extrema, abunde para sus riquezas en libertad” (La Nueva Versión Reina Valera, NVRV).

[11.28]

Muchos De los datos del Nuevo Testamento acerca de compartir se refieren a ocasiones “especiales” de necesidad. La colecta de Pablo en las iglesias de los gentiles desde el comienzo, asoció a sus discípulos a su vida (ct. Keith F. Nickle, The Collection- A Study in Pauls Strategy [Allenson, 1966] Studies in Biblical Theology, No. 48). Queda muy claro que de 2ª Cor. 8 y 9 esa especial colecta, les dio parte en su misión, en su alegría y en sus sufrimiento habla de una comunión todavía más íntima entre él y los que le sigan, “de acuerdo a su habilidad, si y mas allá de su habilidad, fueron dadores alegres…así que en, como yo en vosotros ... Yo soy la vid y vosotros los sarmientos" (Jn 15, 4-5). Anuncia una comunión” (2ª Corintios 8:3; 9:7, NVRV). Ronald J, Sider dice respecto de esta especial ofrenda:

[11.29]

Los de Macedonia eran extremadamente pobres. Aparentemente, ellos enfrentaban severas dificultades financieras, cuando Pablo les pidió una ofrenda generosa (2ª Cor. 8:21). , Jesús no los dejó huérfanos. Les prometió quedarse con ellos hasta el fin de los tiempos, les envió su Por eso, la comunión con Jesús se hizo en cierto modo más intensa: "Por la comunicación de su Espíritu a sus hermanos, reunidos de todos los pueblos, Cristo los constituye místicamente en su cuerpo. La comparación de la Iglesia con el cuerpo arroja un (Rich Christians in an Age of Hunger: A Biblical Study [IVP, 1977. P. 107)

[11.30]

Esto es particularmente verdad en el caso del Bautismo por el cual nos unimos de la post iglesia Pentecostés.

[11.31]

1. Hechos 2:44-45 ‘Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes, y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno.” (NVRV).

[11.32]

Es el mismo Espíritu el que, según su riqueza y las necesidades de los ministerios, distribuye sus diversos dones para el bien de la Iglesia". La unidad del Cuerpo místico produce y estimula entre los fieles la caridad: "Si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; si un miembro es honrado, todos los miembros se responde (cf. Hechos 4:35) Sider observa que:

[11.33]

Cristo "es la Cabeza del Cuerpo que es la Iglesia" (Col 1, 18). Es el Principio de la creación y de la redención. Elevado a la gloria del, él es el primero en todo El nos une a su todos los miembros tienen que esforzarse en asemejarse a él Por eso somos integrados en los misterios de su vida nos unimos a sus sufrimientos como el cuerpo a su cabeza. Sufrimos con él para ser glorificados El provee a nuestro crecimiento. Para hacernos crecer hacia él, nuestra cabeza. Las necesidades de los de más fueron necesidades decisivas que se tenían que cumplir y satisfacer.

[11.34]

2. Hechos 5:3-4 “Mas Pedro dijo: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y sustraer parte del precio del terreno? Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. (NVRV).

[11.35]

Este pasaje revela que (1) Ananias no tenia compulsión de tener que vender su propiedad: (2) que después de venderla el no estaba obligado a dar nada de lo que el ganara a los apóstoles, (30 de que no había ningún porcentaje preestablecido que se tuviera que dar, solo se requería que la persona quisiera dar, eso era todo; y (4) que era voluntad de las personas el decidir cuanto querían dar a Dios desde lo profundo de su corazón (cf. Sider, p. 100)

[11.36]

3. Hechos 11:28-30 “Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que ciertamente habría una gran hambre en toda la tierra. Y esto ocurrió durante el reinado de Claudio. Los discípulos, conforme a lo que cada uno tenía, determinaron enviar una contribución para el socorro de los hermanos que habitaban en Judea. Y así lo hicieron, mandándola a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. (NVRV)

[11.37]

Aquí una vez mas el mismo patrón se aparece: 1 una necesidad se presenta, v 28; 2 los hermanos responden de acuerdo a sus habilidades v. 29 y 3 el principio de dar, era “de acuerdo a sus habilidades.” V. 29

[11.38]

4. Hechos 20:33-35 Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado. Vosotros sabéis que estas manos me sirvieron para mis propias necesidades y las de los que estaban conmigo. En todo os mostré que así, trabajando, debéis ayudar a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir." (NVRV).

[11.39]

Pablo revela que El tema de esposo de la Iglesia fue preparado por los profetas y anunciado por en el de cuerpo (Hechos 18:3). Pablo hizo así con parte de sus ahorros. El no solo se mantenía a si mismo sino que también daba con libertad a las necesidades de aquellos que estaban con el. Los frutos del trabajo pesado fueron usados por Pablo para “ayudar el débil”. De aquí podemos ver que Pablo practicaba lo que predicaba como cuando amonestaba a los Efesios:

[11.40]

“El que roba, no robe más, sino más bien que trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, a fin de que tenga qué compartir con el que tiene necesidad. 4:28 NVRV)

Es nuestra labor en especifico el usar nuestros frutos de la labor, en proporción a como Dios nos ha propuesto, para ayudar a los que están en necesidad. Gran misterio es éste, lo digo respecto a y la Iglesia) Y el Señor mismo en el evangelio dice. De manera que ya no son dos sino una sola carne como lo habéis visto bien, hay en efecto dos personas diferentes y, no obstante, no forman más que una en el Efesios 4:28 para gente que pensaba que con dar el diez por ciento de sus ganancias, pensaba que su misión ya había terminado, cuando en verdad había solo comenzado apenas.

[11.41]

Se debe de mencionar algo sobre Mateo 23:23

Lo que nuestro espíritu, es decir, nuestra alma, es para nuestros miembros, eso mismo es el Espíritu Santo para los miembros de Cristo, para el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. A este Espíritu de Cristo, como a principio invisible, ha de atribuirse también el que todas las partes del cuerpo estén íntimamente unidas, tanto entre sí como con su excelsa Cabeza, puesto que está todo él en la Cabeza, todo en el Cuerpo, todo en cada uno de los miembros. El En efecto, es a la misma Iglesia, a la que ha sido confiado. Es en ella donde se ha depositado la comunión con Cristo, es decir el Espíritu Santo, arras de la incorruptibilidad, confirmación de nuestra fe y escala de nuestra ascensión hacia Dios. Porque allí donde está la Iglesia, allí está también el Espíritu de Dios; y allí El Espíritu Santo es "el principio de toda acción vital y verdaderamente saludable en todas las partes del cuerpo Actúa de múltiples maneras en la edificación de todo el Cuerpo en la caridad. Por la Palabra de Dios, que tiene el poder de construir el edificio, por el mediante el cual forma.

[11.42]

Las Enseñazas Básicas de 1ª Corintios 16:2

Por los sacramentos que hacen crecer y curan a los miembros de Cristo; por "la gracia concedida a los apóstoles" que "entre estos dones destaca por las virtudes que hacen obrar según el bien, y por las múltiples gracias especiales mediante las cuales los fieles quedan "preparados y dispuestos a asumir diversas tareas o ministerios que o sencillos y (Tithing [Reiner Pub., (p.12 humildes, los carismas son gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente, una utilidad eclesial; los carismas están ordenados a la edificación de la Iglesia, al bien de los hombres y Los carismas se han de acoger con reconocimiento por el que los recibe, y también por todos los miembros de la Iglesia. En efecto, son una maravillosa riqueza de gracia para la vitalidad apostólica y para la santidad de todo el Cristo; y que se ejerzan de modo plenamente conforme a los impulsos auténticos de este mismo Espíritu, es decir, según la caridad, verdadera medida de los carismas). Por esta razón aparece siempre necesario el discernimiento de carismas. Cuando se usa la frase “para que el prospere,” Pablo claramente deja la decisión para hacerla extensa a la participación de los demás (Nickle, pp. 125-126).

[11.43]

El Dr. Vehoef resume los datos del Nuevo Testamento diciendo que:

Es lo que ha afirmado desde el inicio la tradición cristiana, basándose precisamente en el signo del pan y del vino. Así las cosas del nuevo pacto,….

[11.44]

Albores del cristianismo, afirma: "Como este fragmento estaba disperso por los montes y, reunido, se hizo uno, así sea reunida tu Iglesia de los confines de la tierra en tu reino (p.126)

[11.45]

3. La frase Paulina en griego que se encuentra en 1ª Cor. 16:2, par’ heauto, se refiere a fondos que se juntaban hasta que Pablo regresara, no que fuese una colecta de dinero durante las reuniones de la iglesia.

[11.46]

a- Evidencia de los lexicons: Dado que el Señor, cuando llama cuerpo suyo al pan compuesto por la unión de muchos granos de trigo, indica a nuestro pueblo reunido, que él sustenta; y cuando llama sangre suya al vino exprimido de muchos racimos y granos de uva reunidos, indica del mismo modo a nuestra comunidad compuesta.

[11.47]

Este simbolismo eucarístico aplicado a la unidad de la Iglesia aparece frecuentemente en los santos Padres y en los teólogos escolásticos. "El concilio de Trento, al resumir su doctrina, enseña que nuestro Salvador dejó en su Iglesia la Eucaristía "como un símbolo (...) de su unidad y de la caridad con la que quiso estuvieran íntimamente unidos entre sí todos los cristianos" y, por lo tanto, "símbolo de aquel único cuerpo del cual él es la cabeza. Mysterium fidei, n. 23: Ench. Vat., 2, 424; cf., Decr. De SS., proemio y c. 2).

[11.48]

b. reflexiones de algunos otros respecto a este verso. El de la Iglesia sintetiza con eficacia: "Los que reciben la se unen más íntimamente a Cristo. Por ello mismo, Cristo los une a todos los fieles en un solo cuerpo: la Iglesia" (n. 1396)3.

[11.49]

Esta doctrina tradicional se halla sólidamente arraigada en la Escritura. San Pablo, en el pasaje ya citado de la primera carta a los Corintios, la desarrolla partiendo de un tema fundamental: el de la koinonia, es decir, de la comunión que se instaura entre el fiel y en la.

[11.50]

"El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión (koinonia) con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es la comunión (koinonia) con el cuerpo de Cristo?" (1 Co 10, 16). El evangelio de san Juan describe más precisamente esta comunión como una relación extraordinaria de "interioridad recíproca": "él en mí y yo en él". En efecto, Jesús declara en la sinagoga de Caperrnaúm: "El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él" (Jn 6, 56).Es un tema que Jesús subraya también en los discursos de la última Cena mediante el símbolo de la vid: el sarmiento sólo tiene vida y da fruto si está injertado en el tronco de la vid, de la que recibe la savia y la vitalidad (cf. Jn 15, 1-7).

[11.51]

R.C.H. Lenski- De lo contrario, solamente es una rama seca, destinada al fuego: aut vitis aut ignis, "o la vid o el fuego", comenta de modo lapidario de los que están en los dos.

c. La respuesta a una objeción:

Aquí se describe una unidad, una comunión, que se realiza entre el fiel y Cristo presente en la Eucaristía, sobre la base de aquel principio que san Pablo formula así: "Los que comen de las víctimas participan del altar" (1 Co 10, 18).4. Esta comunión-koinonia, de tipo "vertical" porque se une al misterio divino engendra, al mismo tiempo, una comunión-koinonia, que podríamos llamar "horizontal", o sea, eclesial, fraterna, capaz de unir con un vínculo de amor a todos los que participan en la misma mesa. "Porque el pan es uno -nos recuerda san Pablo-, somos un solo cuerpo, aun siendo muchos, pues todos participamos de ese único pan" (1 Co 10, 17). El discurso de la Eucaristía anticipa la gran reflexión eclesial que el Apóstol desarrollará en el capítulo 12 de esa misma carta, cuando hablará del cuerpo de Cristo en su unidad y multiplicidad.

[11.52]

4.Las enseñanzas básicas de 1ª Cor. 16:2 se suman como siguen: También la célebre descripción de la Iglesia de Jerusalén que hace san Lucas en los Hechos de los Apóstoles delinea esta unidad fraterna o koinonia, relacionándola con la fracción del pan, es decir, con la celebración eucarística (cf. Hch 2, 42). Es una comunión que se realiza de forma concreta en la historia: "Perseveraban en oír la enseñanza de los Apóstoles y en la comunión fraterna (koinonia), en la fracción del pan y en la oración. Pero la iglesia en Corinto y de Filipos continuó colectando dinero para el sostenimiento de evangelistas. Pablo instruyó a la iglesia de Corinto sobre el derecho de obreros a cobrar por su trabajo (1 Cor. 9:4-15) y Pablo recibió ayuda de los filipenses (Fil. 4:10-20). Esta cooperación no era limosnas, ya que pagar por los servicios de un evangelista no es benevolencia sino la misión principal de la iglesia de propagar el evangelio. Y si hubo o no hubo un contrato entre una iglesia y un evangelista, es deuda (Gál. 6:6). De hecho, muchas veces el sueldo de un evangelista parece más bien como una benevolencia, pero no debe ser así.

[11.53]

Todos los que creían vivían unidos, teniendo todos sus bienes en común" (Hch 2, 42-44). Por eso, reniegan del significado profundo de la Eucaristía quienes la celebran sin tener en cuenta las exigencias de la caridad y de la comunión. San Pablo es severo con los Corintios porque su asamblea "no es comer la cena del Señor" (1 Co 11, 20) a causa de las divisiones, las injusticias y los egoísmos. En ese caso, la Eucaristía ya no es ágape, es decir, expresión y fuente de amor. Y quien participa indignamente, sin hacer que desemboque en la caridad fraterna, "come y bebe su propia condenación" (1 Co 11, 29). "Si la vida cristiana se manifiesta en el cumplimiento del principal mandamiento,

[11.54]

El Nuevo Testamento revela que los cristianos deben de ser cristianos dadores prójimo, este amor encuentra su fuente precisamente en el santísimo Sacramento, llamado generalmente sacramento del amor" (Dominicae coenae, 5). La recuerda, hace presente y engendra esta caridad. Así pues, acojamos la invitación del obispo y mártir san Ignacio, que exhortaba a los fieles de Filadelfia, en Asia menor, a la unidad: "Una sola es la carne de nuestro Señor Jesucristo y un solo cáliz para unirnos con su sangre; un solo altar, así como no hay más que un solo obispo" (Ep. ad Philadelphenses, 4). Y con la liturgia, oremos a Dios Padre: "Que, fortalecidos con el cuerpo y la sangre de tu Hijo, y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

[11.55]

En su Jesucristo nos dio el vínculo perfecto de unidad y fraternidad entre Él y nosotros, y entre nosotros mismos. Tal vínculo de caridad y unidad nos lo confirmó en la misma institución eucarística de la Última Cena, al lavarles primero los pies a sus discípulos y, en seguida, ofrecerles el pan y el vino, signos de su Cuerpo y Sangre, para que los comieran y bebieran, y estuvieran así, en íntima unión con Él, su maestro (cfr. Jn 13, 1 ss.).

[11.56]

Encontró otra forma más íntima de caridad y unidad permanente con sus discípulos. Las múltiples manifestaciones de amor, caridad y unidad de para el pueblo y, en particular, para con sus discípulos, fueron en un contexto eucarístico: con la multiplicación de los panes para un pueblo hambriento: «tomó», «bendijo», «partió» y «compartió» (cfr. Mc 6, 41); signo de misericordia y vida nueva para los pecadores:

[11.57]

Algunas implicaciones de los Principios del Nuevo Testamento al dar

como la cena con el fariseo Simón (cfr. Lc 7, 48-50); o la visita a la casa de (cfr. Lc 19, 1-10); para fortificar la fe y confianza de sus discípulos con su resurrección, en el Cenáculo (cfr. Lc 24, 42); los discípulos de descubrieron a Jesús en la fracción del Pan (cfr. Lc 24, 30) El verdadero vínculo de caridad y unidad que lograron vivir los primeros cristianos, fue en sus encuentros para la Fracción del Pan (cfr. Hech 2, 42).La celebración del 48º Congreso Eucarístico Internacional, afirma el Texto Base en su número 5, será para la Iglesia «una maravillosa oportunidad de glorificar a Jesucristo... venerándolo públicamente con vínculos de caridad».“De gracia recibisteis dad también de gracia” Mateo 10:8

[11.58]

¿Cuáles son las repercusiones de esta afirmación y sus exigencias? San Pablo es quien nos ofrece más claramente el sentido eclesial de la y sus exigencias de comunión y caridad, porque cada vez que participamos de la celebración, se manifiesta plenamente que somos el pueblo de Dios, nacido de la de Cristo, y que sacramentalmente formamos un verdadero Cuerpo con Cristo y con los hermanos: «El cáliz de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo?

[11.59]

Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan» (1Cor 10, 16-17). Es decir, que de la integración de cada uno en la vida de Cristo, al asumir su Cuerpo y su Sangre, brota la comunión de la Iglesia, en una nueva vida comunitaria. Por eso, el Concilio Vaticano II enseña: «Participando realmente del Cuerpo del Señor en la fracción del pan eucarístico, somos elevados a una comunión con Él y entre nosotros.

[11.60]

Para todos los que profesamos una fe clara en la, brota necesariamente una exigencia de justicia social, porque «el verdadero culto a Dios es que den su derecho al oprimido y hagan justicia al huérfano y a la viuda» (Is 1, 17); «sólo amando al prójimo se conoce a Dios» (1Jn 4, 7-8) y «todo el que practica la justicia nace de Dios y lo vive» (1Jn 2, 9). La justicia es parte central de la revelación “de Dios y del reinado de en el mundo”. Pero debe ser una justicia social unida a la caridad, con respeto y dignidad, promoviendo nuestros derechos humanos, manifestando misericordia y compasión, a semejanza de Jesucristo, nuestro Maestro, que no ha venido a condenar sino a darnos vida y vida en abundancia (cfr. Jn 10, 10).El vínculo de caridad al que nos empuja la, nos proyecta a un amor activo y concreto con cada ser humano, en nuestro estilo eclesial de vida cristiana y en nuestros programas de pastoral, “porque si verdaderamente hemos partido de la contemplación”.

[11.61]

Tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con quienes Él mismo ha querido identificarse: "tuve hambre y me dieron de comer..." (Mt 25, 35-36). Esta página no es una simple invitación a la caridad: es una página de cristología que ilumina el misterio de Cristo. Sobre esta página, la Iglesia comprueba su fidelidad como Esposa de Cristo, no menos que sobre el ámbito de la ortodoxia» (NMI 49).Ante el panorama de la pobreza, no sólo como carencia de recursos económicos sino como las nuevas pobrezas de la desesperación del sin sentido, la insidia de la droga, el abandono en la edad avanzada o en la enfermedad; la marginación o la discriminación social, los cristianos somos impelidos por nuestra fe en Cristo Eucaristía a manifestar nuestra caridad de manera más creativa. «Es la hora de una nueva "imaginación de la caridad", que promueva no tanto y no sólo la eficacia de las ayudas prestadas, sino la capacidad de hacerse cercanos y solidarios con quien sufre, para que el gesto de ayuda sea sentido no como limosna humillante, sino como un compartir fraterno. Comprometidos en la defensa del respeto a la vida de cada ser humano desde la concepción hasta su ocaso natural, la caridad se convertirá entonces necesariamente en servicio a la cultura, la política, la economía y la familia, para que en todas partes se respeten los principios fundamentales, de los que dependen el destino del ser humano y el futuro de la civilización.

[11.62]

5 Par entender como debemos de descubrir nuestras labores ante Dios y ante su palabra La Eucaristía, bien vivida y celebrada, con sinceros vínculos de caridad, nos conducirá a enfrentar uno de los principales problemas contemporáneos de la fe: superar «la ruptura entre evangelio y cultura la separación entre la fe y la vida, la división en la pluralidad de costumbres y creencias, hasta lograr vínculos de unidad en la fe, en medio de la pluralidad social. Los tiempos nuevos que vivimos, los de la, entre nosotros se caracterizan por un marcado individualismo, acentuando una «cultura de la diferencia», es decir, de las discriminaciones, de un pluralismo ideológico, ético y religioso que privilegia ese que busca gozar el presente y olvidar el pasado, que valora más la eficacia y se cuida más de las formalidades que de la misma solidaridad y del valor personal.

[11.63]

Hoy, con la fuerza íntegra y plena de la, se puede retomar y evangelizar la búsqueda de la dimensión mística y contemplativa de la religión; revalorar la preocupación de la realización corporal unida a los sentimientos y afectos mediante una lucha y preocupación por la dignidad humana en todas sus expresiones:

[11.64]

La ley según [Branderburg] así a las exigencias de los jóvenes, cultivando juntos valores como el amor, la vida, la justicia, la libertad, la autenticidad y la solidaridad para alcanzar juntos la humanización de nuestra existencia experiencia íntima de comunión con el, en la, nos encauzará al vínculo profundo de unidad entre nosotros como personas y comunidad, en medio de la pluralidad social. Sólo la vivencia plena de la nos puede conducir a la construcción de una «cultura globalizada de la solidaridad», que haga presente con el pensamiento y el testimonio de vida, el amor de Cristo,

[11.65]

Etiqueta Cristiana

Los lazos unidos de una comunidad creyente mediante la nos asignan el deber de la solidaridad recíproca y de compartir tanto nuestros dones espirituales como los bienes materiales con que Dios nos ha bendecido, favoreciendo la disponibilidad de las personas para trabajar donde sea necesario y acrecentando la articulación y organización interna de la Pastoral Social con las iniciativas sociales diversas que expresen el testimonio.

[11.66]

El tema del presente Encuentro es el que apasiona el pensamiento de la modernidad. Se trata de dar una respuesta válida a la pregunta sobre el hombre. La cristiana se enfrenta al reto de proponer "la verdad toda entera" sobre el hombre. Para la fe cristiana esa verdad se encuentra en. A diferencia de los múltiples humanismos en boga, satisfechos con una porción, posee esa verdad y está llamada a anunciarla.

[11.67]

Por ello, afirma que es la respuesta a los problemas del hombre. Es nuestro deber escrutar a fondo el misterio de Jesucristo, en la medida que nos sea dada para esclarecer el problema del hombre. La luz del misterio tiene que proyectarse sobre las tinieblas de nuestro problema, hasta disiparlas. Ya hemos advertido alguna diferencia entre la formulación del tema en el texto de la, y en el uso corriente.

[11.68]

Trabajando Juntos

Aun los pensadores cristianos parten de una cierta dialéctica entre el problema del hombre, y el misterio de Jesucristo. Para el concilio hay misterio en ambos. La cultura actual, secularizante, tiende hacia la neta distinción entre problema y misterio. El admite objetivación, en cambio el misterio no es objetivable. Puede ser problema todo aquello que está frente al sujeto, como un obstáculo en su camino, o un medio para su proyecto. El hombre topa con el problema cuando se encuentra con algo todavía oscura para la mente o para la vida del hombre. El hombre es capaz de dominar las cosas, y de hecho, las usa, las manipula, las trata como a objetos. En cambio, no tiene acceso a lo profundo de las personas. Un sujeto personal es siempre un cierto sintió a fondo este problema, y trato de realizar aproximaciones al misterio ontológico, basado en esa distinción. "Un problema y que por ello mismo puedo dominar y reducir, mientras que un misterio es algo en que yo mismo estoy comprometido.

[11.69]

Por lo tanto sólo es pensable como una esfera en la que la distinción del en mí y ante mi pierde su significado inicial. Mientras que un problema auténtico está sometido a una cierta técnica en cuya función se define, un misterio trasciende a toda técnica concebible. El vocablo su sentido ya está en uso entre los griegos y tiene su aplicación en el discurso matemático. Es como un obstáculo en el camino de la razón, cuando conoce algunos datos pero no el resultado de los mismos. Equivale a la una realidad cerrada sin ventanas de acceso a su interior, cuando, los datos suscitan una búsqueda de los principios a cuya luz resultan inteligibles.

[11.70]

Hay problema allí donde hay dificultades para la inteligencia en su camino hacia la verdad. El hombre moderno ha topado consigo mismo, se ha enfrentado con el sujeto, se ha llenado de estupor ante las maravillas del pensar y del actuar libre. El hombre se ha visto como problema, quizá como el más difícil de resolver. Ha dado prioridad a este encuentro consigo mismo, ha dejado de lado el horizonte de comprensión, el mundo bajo sus pies, y Dios sobre su cabeza y en buena medida se ha limitado a una reflexión sobres si mismo, sobre qué o quién es el hombre. Aquí ha topado con el problema, la aporía y la cuestión radical. Lleva siglos de ejercicio en este esfuerzo y ahora tiene la sorpresa que de que no es capaz de ofrecer una solución definitiva, una definición, una palabra última.

[11.71]

Así lo confiesan los mejores antropólogos del siglo no tiene rubor en afirmar que nunca supimos tantas cosas sobre el hombre como sabemos, pero la verdad es que nunca el hombre ha ignorado, como en nuestro lo que en verdad es el hombre. (15) Debido a ello se ha llegado a un convencimiento muy difuso de que el hombre es un problema sin solución, puro problema. En este clima cultural resuenan las fórmulas lapidarias del primer pensador cristiano occidental que se percibió así mismo, como una tremenda cuestión, un problema abierto

[11.72]

Esta situación cultural han sido los múltiples humanismos del presente. La cultura de nuestro tiempo ha logrado proponer este interrogante a todos los niveles, como puro problema, quizá insoluble. Un problema, no resuelto es una espina clavada en el alma. Porque la razón que se nutre de problemas, necesita darle solución y se encuentra a disgusto mientras no lo ha logrado. Ante la imposibilidad de encerrar en una formula la esencia del hombre, fácilmente se pasa al extremo.

[11.73]

La moderna, encerrada en el estrecho recinto de la inmanencia, es capaz de plantear el problema, pero no tiene capacidad para resolverlo. Quizá esta impotencia de la moderna subjetividad, es la que traumatiza de tantos modos nuestra cultura, advertía en su tiempo la "angustia profunda de los grandes ingenios" al no tener una clave de solución para los problemas penúltimos y últimos del hombre. Es ley de psicología que toda frustración produce agresividad y crispación. El hombre moderno no puede salir por sí solo del pozo profundo en el que ha caído.

[11.74]

Alguien tiene que darle la mano, alguna nueva luz, más allá de la razón, tiene que iluminar su noche. Es aquí donde se hace necesario el recurso al misterio. El misterio va con la persona, con le sujeto, con lo inobjetivable. Porque misterio es lo cerrado, la boca que no habla, el armario que oculta las cosas, y por analogía, lo que no puede expresar con palabras, porque trasciende la experiencia. El misterio en este caso, dice una referencia a lo sacro, a Dios. En realidad, si la mente humana es apertura, si su horizonte es el ser, todo puede ser objeto de la mente humana, hasta el mismo sujeto. Pero no todo lo real entra en la experiencia directa del hombre, confinada a los límites de la sensibilidad.

[11.75]

Prioridad y Relaciones

El uso indiscriminado de esta palabra ha hecho que se prodigue lo misterioso y se confunda con lo ignorado, lo desconocido, lo no dominado. Así el hombre moderno puede hablar del misterio del mundo, del misterio recíproco de los sexos, puesto que para todo hombre la mujer es un tanto misteriosa y viceversa. Desde esa perspectiva podemos hacer una contraposición entre el hombre como problema abierto, múltiple, que se plantea tantos interrogantes existenciales para los cuales no tiene respuesta evidente, y el hombre, en su relación real al infinito, a Dios mismo, del cual es imagen y de cuyo misterio participa.

2a Tesalonicenses 3:10
Porque aun cuando estábamos con vosotros os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.

[11.76]

En este sentido nos preguntamos cómo el misterio de Jesucristo es la respuesta al problema del hombre y al hombre como problema. El misterio de la Fe puede esclarecer el problema de la razón. La fe entra en lo profundo de Dios, y por ello es pura luz e ilumina nuestra noche. En esta noble tarea de recurrir a la Fe, que es de mayor penetración que los ojos y que la misma inteligencia, no seguía el maestro cuya vida se consagró al servicio de la verdad revelada, la oficio del teólogo que busca y por ello habla de Dios apoyado en la roca de su palabra y logra esa admirable conjunción entre fe y razón, propuesta por cómo vértice y modelo del pensar cristiano. Tenemos la certeza de que la fe cristiana en el misterio de, cuya encarnación es descrita por como esclarece el problema fundamental del hombre y le ofrece una solución radical. La antropología cristiana puede hacerse de dos modos, hacia arriba o desde arriba, con la inteligencia abierta a la con la fe que trata de dar razón de lo que crece. En ambos casos tiene que dejarse guiar por el misterio. Desde Dios hay una solución al problema y a los problemas del hombre, sin Dios no la hay. Yo prefiero partir del misterio de Jesucristo para iluminar el camino del hombre. Los dos misterios centrales de la fe cristiana, el de la y el de, son rayos de la luz en nuestra noche. Desde la fe, el cristiano se desvela a sí mismo como huella trinitaria, como imagen de Dios, como centro de todo lo creado.

[11.77]

Respetando las Prioridades

1a Timoteo 5:8
Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.

Con este descubrimiento tiene una respuesta sobre sí mismo, una verdad definitiva, sabe que es un efecto del misterio de Dios que lo envuelve. La Fe dice al hombre cual es su origen, y cual es su destino y, por ello, el conocer de donde viene la ayuda a comprender lo que es. En todo efecto hay una huella de su origen, una semejanza con la causa de la cual procede. El saber a donde tiene que ir lo ayuda a comprender como tiene que comportarse, por donde debe caminar, como conseguir su destino. Son dos momentos de un mismo proceso: el del origen y del destino.

Hechos 6:1-3
1 Por aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, surgió una queja de parte de los judíos helenistas en contra de los judíos nativos, porque sus viudas eran desatendidas en la distribución diaria de los alimentos.
2 Entonces los doce convocaron a la congregación de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros descuidemos la palabra de Dios para servir mesas.
3 Por tanto, hermanos, escoged de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes podamos encargar esta tarea.

[11.78]

La realidad humana tiene un ser y un proceso circular. Su principio determina el proceso, y éste prepara su término que tiene que ser un retorno al punto de partida. El ser humano viene de Dios creador y vuelve a Dios glorificador. Su existencia personal implica la presencia y el misterio de Dios, no obstante que haya una distancia infinita entre la criatura y el creador, entre el misterio insondable de Dios y la pequeñez del ser humano. La existencia humana, a los ojos de la Fe, es un proceso de Dios hasta Dios, un itinerario que tiene un punto de partida y un término de destino. Es todo un círculo. La gran diferencia entre los dos momentos del único proceso, es la distinta responsabilidad del hombre en las dos fases del itinerario.

Santiago 1:27
27 La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

[11.79]

Como el amor, sino porque él, sujeto libre, necesita cooperar con quien le ha dado la libertad para decidir por donde volver. Lo admirable de toda existencia humana consiste en que el misterio trinitario de Dios está en el origen y en el destino, y en ambos momentos del proceso lo está a través del misterio cristo lógico. Jesucristo, misterio de Dios o sacramento de Dios, está en el centro de ambos procesos de lo humano, el del origen, y el del retorno al principio. El hombre es fruto del amor creador de Dios.

[11.]

Todo ha sido creado de la nada en vistas al hombre. El principio antro pico es objeto primordial en la obra creadora de Dios. Dios es también el destino eterno de todo hombre, le ha sido creado capaz de Dios, destinado a compartir la vida eterna, la vida misma de Dios. Este venir y volver, esta existencia circular, lo realiza de modo pleno y perfecto Jesucristo viene del Padre y por medio de Él, con la potencia del Espíritu, vuelve al Padre. El misterio de Jesucristo es central en ambos momentos del proceso, en el creativo por el cual el hombre es fruto del amor, y en el del retorno, por el cual es el camino que lleva al Padre.

[11.80]

Para explicar mejor este misterio central de Jesucristo, recurro a un célebre texto tomista porque es muy aleccionador. Tomás ha elaborado su antropología desde la Fe, como compete a un teólogo. Y para ello, como buen dominico, se ha hecho primero oyente de la palabra, con la conciencia de que toda la escritura habla de Jesucristo. En un texto ocasional, que para la mayor parte de los lectores resultaría insignificante, él nos ha desvelado con la sencillez de los genios, la verdad que nosotros estamos buscando afanosamente con nuestros complicados raciocinios. Me estoy refiriendo al prólogo del libro de su escrito por en el tercer año de su enseñanza en Ese libro trata de Jesucristo. busca una frase de la escritura que resuma todo el libro y la encuentra en un texto del casi del principio, cuando el autor inspirado está hablando de la vanidad de las cosas, del cambio incesante, de que todo es proceso que se detiene: así son las generaciones de los hombres, unos se van y otros vienen, así es el sol que sale cada día y da su vuelta para volver a nacer, así el viento recorre la rosa de los puntos cardinales y vuelve de nuevo a soplar. La frase es esta. Esta última sentencia despierta en una gran visión de la realidad, un horizonte circular en el cual todo queda integrado, no sólo lo humano, sino la obra de la. En ella la totalidad se presenta como un proceso circular. Hay un punto de partida originario, del cual procede toda la realidad del mundo. Ese es Dios, descrito, como "piélago infinito de sustancia". La creación es una difusión del amor de Dios, que se manifiesta de modos infinitos en las criaturas. La escala de los seres, son como ríos diversos de esa bondad que se comunica y se difunde. Todo lo que hay en el mundo es un efecto de la bondad de Dios. Hay grados diversos en el ser, los seres materiales, los vivientes, los espíritus, toda una admirable escala jerárquica, una cascada del ser que brota de la fuente originaria en una cierta emanación creadora y sorprendente. Cada ente es como un milagro de la omnipotencia. Todo el mundo es el poema de Dios.

[11.81]

Respetando las Relaciones

Nada de lo creado viene al azar, ni es pura multiplicidad. Esos ríos distintos de la creación, por diversas vías, corren hacia un punto de convergencia, se congregan en un centro, que es el hombre. Lo disperso se reúne, lo que era extenso se hace intenso, y tenemos la realidad del un mundo en quien se congregan todos los grados de la realidad, la del espíritu que es el alma, y la de la materia que es el cuerpo. El hombre es ese confín y horizonte que reúne los contrarios y contiene todos los niveles de la realidad. Ya los neoplatónicos habían empleado esta expresión y la aplicaban al alma. Lo definitivo en esta visión de la realidad, es que el mundo tiene un centro y ese centro es el hombre. Pero atención, porque este centro de todo lo creado, no es un hombre cualquiera, es el hombre por excelencia, es Cristo, el primogénito, el primero de los hombres, el ejemplar conforme al cual los demás han sido sacados de la nada. El hombre es el punto culminante de la obra creadora del Omnipotente. No es el ser de mayor perfección, es el ser de mayor conjunción cósmica. El mundo excede al hombre en grandeza, en multiplicidad, pero el ser humano excede a todo el mundo en síntesis y en sólo el hombre ocupa el centro de la creación. Toda la obra de Dios ad extra es una prolongación de su misterio. El origen y el modelo de todo proceso en obra de Dios hay que encontrarlo en Él mismo, en las «procesiones divinas». Ese proceso es el originario. Y la primera procesión es la generación eterna del Verbo. El Padre dice su palabra desde siempre, engendra al Hijo, imagen, el primogénito.

[11.82]

Y en Él produce todas las cosas, hace posible al hombre. defiende este proceso originario de todo hombre como huella trinitaria, y como imagen del Hijo. El primado en la creación pertenece a, en quien se manifiesta el misterio de Dios. Dios se hizo hombre, y puso su tienda entre nosotros. Caben las dos posibilidades: la del primado absoluto de Cristo, a cuya imagen se ha creado todo lo demás, y la del amor infinito de Dios por el hombre, que se hace hombre para salvarlo de su perdición en el pecado. Tiene presente una y otra. Se inclina por esta segunda porque cuando las Escrituras, nuestro único medio para conocer la voluntad de Dios, hablan del fin de la nos dicen que se hizo hombre para salvar a los hombres del mal y del pecado. Pero al mismo tiempo que se inclina por esa postura,

[11.83]

Reconoce que Dios podría hacerse hombre aunque el hombre no hubiera pecado. Dios es pura bondad, y lo propio del bien comunicarse. Hemos sido creados a imagen del Hijo. En la hay una expresión plástica de esta verdad central de la Fe cristiana. En el portal del norte, una de las estatuas representa al Padre formando al hombre con sus propias manos del barro de la tierra, infundiéndole su espíritu; mientras realiza esta acción creadora está mirando a su propio Hijo. La creación ha sido realizada por el Padre, en el Hijo y por la fuerza del espíritu. Todo lo creado lleva la huella trinitaria de su origen, es un efecto que tiene relación con la causa. Dios está presente en su obra, de modo admirable, profundo constante. El mundo proclama la gloria y el poder de Dios. Pero no es su imagen, ni su voz, en sólo la que habla y proclama nos. Esa era la respuesta que oía Agustín cuando interrogaba las diversas criaturas en la ventana de ostia. En cambio, el hombre es que se ha mostrado en su plenitud cuando el Verbo se hizo carne. El misterio central del a encarnación realiza la máxima unión de lo distinto, de Dios y hombre, dos naturalezas que se unen en una sola persona.

[11.84]

Dándole la Vuelta

En Jesucristo se halla unida toda la bondad dispersa en la obra de Dios, de un modo nuevo, eminente, perfecto. Él es el centro, el alfa y omega, el principio y el fin. Ha visto el misterio de Dios, en sus dos momentos, en sí mismo como vida íntima de Dios que se desarrolla en las procesiones de la generación del Verbo y la espiración del amor, y en los procesos ad extra, el de la obra creadora y redentora. Ambas culminan en Jesucristo, perfecta. Jesucristo es el hombre entre los hombres siendo Dios y viviendo en el seno del Padre. El misterio de Dios se hace presente en Jesucristo y nos da razón del ser humano, creado a imagen suya.

[11.85]

Como un miembro, como una Iglesia

Hemos sido creados en el Hijo. Él nos amó antes que existiera el mundo. En el capítulo 3 de la epístola a los Efesios habla Pablo desde esta perspectiva. Dios le ha revelado a él "el misterio de Cristo". Y siendo el menor de todos se le confió anunciar ese misterio a los gentiles. "Misterio oculto desde los siglos". Todo hombre ha quedado unido a Cristo cuando Dios se hizo hombre. Tanta es la dignidad humana. Tomás ha leído el verso del, con esa penetración admirable, con el convencimiento de que la Escritura contiene de la verdad en su sentido literal, pero al mismo tiempo toda la escritura habla de Cristo y es revelación de Dios. Esta penetración en el misterio de Cristo nos ayuda a una primera aproximación al problema del hombre: es la criatura privilegiada, ocupa el centro de la obra de Dios.

[11.86]

La Relación establece Prioridades

El misterio de Jesucristo está en el origen como causa eficiente y ejemplar de cada hombre y de toda la humanidad. El misterio de Dios se prolonga en el hombre, el misterio de Jesucristo se refleja en cada hombre. En tal perspectiva, queda claro que la luz de la Fe permite hablar del misterio del hombre, cosa que queda oculta para los no creyentes. En definitiva, el misterio auténtico es el misterio de Dios.

[11.87]

Este se revela en Jesucristo, por el cual todo el hombre participa a su modo del misterio de Dios. Hemos recorrido la mitad del itinerario circular del hombre y hemos podido desvelar su misterio a la luz de Jesucristo, causa eficiente y ejemplar de todo hombre, por el cual somos imagen de Dios. Nos falta penetrar en la segunda parte de este camino circular, para comprender que el misterio de Jesucristo tiene otra lección para el hombre y sus problemas.

[11.88]

Evangelismo Compartido

El hombre salido de las manos de Dios, a imagen del Hijo, tiene un destino, está llamado a volver a su origen, como el agua que sale del océano y cae sobre los altos montes, tiene que hacer el recorrido para volver. Es preciso que todo hombre realice su retorno al principio. Al milagro de la creación, siguen los milagros de la salvación. Esta vuelta se realiza con un proceso semejante. El hombre necesita saber a dónde va en la vida y para que ha venido al mundo, y por ello se pregunta por su destino. No puede resignarse a la fatalidad, a la necesidad, al azar. No es fácil la respuesta. La humanidad la ha buscado con ansiedad y la sigue buscando. La respuesta definitiva la encuentra solo en el destino de Cristo. El destino de Jesús anticipa el de todos lo que han sido creados por medio de Él. El destino del hombre tiene que ser proporcionado a su origen. Creado por Dios, imagen de Dios, ha sido creado capaz de una vida en comunión con Dios.

[11.89]

Regalos de Amor

La causa eficiente y ejemplar da razón del ser y del modo de ser porque todo agente se refleja en su efecto. En cambio, la causa final da razón de proceso en el devenir. El hombre ha sido puesto en el mundo para que retorne al principio y alcance la plenitud en la unión con Dios, de donde ha salido. La vocación del hombre es Dios mismo, en la medida en que el hombre es capaz de Dios. El fin es el principio de todo proceso real, mueve como el amor, atrayendo.

[11.90]

Un Pensamiento Final

Si el hombre, en el proceso de salida, recibe la dignidad de ser a imagen de Dios, como su Hijo, en el proceso de vuelta, Jesucristo es de nuevo el centro, la causa por la cual se mueve. Pablo lo ha revelando en una fuerte expresión de la carta a los Romanos. El misterio de Cristo ilumina el misterio del hombre. Pablo dice que todo concurre al bien de los elegidos, que es Dios mismo. El proceso del hombre es el que le lleva a la deificación, a hacerlo semejante a Dios. Y eso lo hace por medio de Jesucristo cuyo inmenso misterio da razón del camino del hombre. Este es el texto de San Pablo: "Porque a los que de antes conoció, a esos los predestino a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que Éste sea el primogénito entre muchos hermanos". Estamos ante un texto clave para entender el destino del hombre a la luz del misterio del Verbo encarnado. Todo hombre está predestinado a conformarse con el Hijo, con Jesucristo, y, por esa vía, deificarse, dar la máxima medida de lo humano. Los Padres griegos y la teología oriental han desarrollado este proceso ascendente del hombre por la gracia como una cierta " del hombre.

[11.91]

Esta es la tarea del hombre, lograr la conformación con Jesucristo, con su misterio, con su vida, su muerte, su resurrección. Pablo ha indicado el camino del retorno hacia Dios en esa fuerte expresión: conformarse con Jesucristo, una conformidad existencial. En el plano natural, el hombre es lo que es en su especie por la forma, porque solo la forma da el ser. La forma del hombre es el alma, forma única y sustancial. El alma es principio de ser y de obrar. Por su condición de ser racional, el camino del hombre tiene que dejar una huella de racionalidad, de virtud, de orden en todo lo que hace.