Introducción

Nota: Para entender apropiadamente la posición del escritor, por favor lea el mensaje del autor en la sección “Para el Lector

[i.1]

Doctrina y División

Desde sus inicios el Cristianismo ha sido como una olla de agua hirviendo debido al debate y a la división. Mientras aun se encontraba dando los primeros pasos de su infancia, la iglesia que Jesús construyo; sobrevivió los numerosos ataques que Satanás le proporciono. Su mas grande ataque no vino de afuera como muchos esperaban, sino mas bien el ataque comenzó desde adentro mismo. Las buenas nuevas de la reconciliación y del perdón apenas habían alcanzado los oídos de los pueblos gentiles, cuando la iglesia y su liderazgo ya se encontraban metidos en problemas de tradiciones hebreas y legalismos. Leyes sobre la comida, la bebida y los días sagrados eran los temas de discusión en aquel entonces pero sobre todo la de al circuncisión.

[i.2]

Muchos miembros legalistas de la iglesia primitiva creían que, los gentiles debían ser obligados a mantener las tradiciones hebreas además de las ceremonias y las tradiciones actuales. No mucho después de que los gentiles habían recibido el bautismo del Espirita Santo, los lideres ya estaban decidiendo si era favorable o no que ellos recibieran el Espíritu Santo. Esta posición era estrictamente favorecida por aquellos líderes, y aun los apóstoles de la talla de Pedro y Bernabé se dejaron influir por dichas posturas. Es difícil de creer esto, pero así fue; estos dos líderes que sabían que el legalismo estaba mal, se dejaron influir por el error y el prejuicio, alejándose de la verdad. Esta conducta tuvo que ser corregida, y fue de hecho a través del apóstol Pablo que ellos fueron confrontados referente a esto.

Galatas 2:11-13
11 “Pero cuando Pedro vino a Antioquia, me opuse a él cara a cara, porque era de condenar.
12 Porque antes de venir algunos de parte de Jacobo, él comía con los gentiles, pero cuando vinieron, empezó a apartarse y retraerse, porque temía a los de la circuncisión.
13 Y el resto de los judíos se le unió en su hipocresía, de tal manera que aun Bernabé fue arrastrado por la hipocresía de ellos.”

[i.3]

El enemigo de Dios no perdió tiempo en su gran intento por dividir a la iglesia y a los hijos de Dios. Tristemente debemos admitir, que el ha sobresalido mas en dividir a los hermanos, que lo que nosotros hemos logrado en unidad y amor. Sin embargo todo ha sido voluntad de Dios.

1ª Cor. 1:10
10 “Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.”

[i.4]

A través de los siglos muchas vidas y muchas iglesias han sido destruidas en el nombre de la integridad doctrinal. Y muchos estando advertidos de esto, en estos días, nos atemorizamos tan solo de mencionar la palabra “doctrina.” Pero la palabra doctrina no significa otra cosa mas que enseñanza; sin embargo en muchas iglesias esta palabra connota profanidad, y un sinnúmero de significados negativos. Si la doctrina es una cosa mala, entonces por que los apóstoles nos animaron a seguirla? Si una doctrina divide, entonces por que la aceptamos? A que se referían los apóstoles cuando hablaban de la sana doctrina?

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El Propósito de la Sana Doctrina

Permítasenos explicar lo que se entiende por “La Sana Doctrina.” La palabra “sana” traducida al español del griego de la palabra “hugiaino” significa simple y sencillamente incorrupto y sin contaminación. (Strongs 5198) La palabra “doctrina” traducida al español del griego de la palabra “didaskalia” no significa otra cosa más que, enseñanza. (Strongs 1319) Ponga estas dos palabras juntas y usted tendrá la enseñanza que es saludable e incorruptible.

[i.6]

Quien se atreverá a lidiar con el valor de la enseñanza incorruptible? Por el contrario es la enseñanza corrompida la que nos ha llevado al divisionismo en la iglesia. La palabra de Dios no es subjetiva; usted no puede interpretarla de la manera que más se le antoje o convenga. Solo hay dos manera de interpretar la palabra de Dios; la nuestra o la de el, la cual es incorruptible. Hay tres corrientes o influencias que corrompen nuestra interpretación. La primera es el orgullo y el deseo de estar correctos todo el tiempo y a cualquier costo, aun a expensas de la verdad. La segunda es la ignorancia, al creer que tenemos toda la verdad y que no necesitamos mayor enseñanza. La tercera es nuestro deseo de considerar a la palabra de Dios como incompleta o falta de claridad, queriendo siempre añadirle a esta palabra que viene de Dios nuestros propios pensamientos e interpretaciones. Ponemos reglas y enmiendas que creemos son necesarias para ayudarle a Dios. No es suficiente con que Dios haya dicho ordenado a las mujeres vestirse con decencia; creemos que nosotros debemos añadir y decir en detalle, el largo, el estilo y el color de la vestimenta, solo por afanarnos en clarificar a la palabra de Dios. Haciendo Esto, negamos a nuestras hermanas la oportunidad de ser guiadas a la verdad a través del Espíritu Santo.

Juan 16:13
13 “Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga; y os hará saber lo que habrá de venir.”

[i.7]

La doctrina de los apóstoles no es la que tiene la culpa o a la que tenemos que culpar. Es más bien a nosotros mismos a quienes deberíamos culparnos por dejarnos llevar por nuestros impulsos y diseñar las escrituras para vestir nuestros propios argumentos. Cuando vemos que algo en la palabra de Dios causa incomodidad o nos es inconveniente, simplemente lo desacreditamos. Algunos se justifican diciendo que cierto pasaje es solo aplicable a cierto tiempo, cierta raza o grupo o a cierta gente. Algunos otros pretender añadirle a la palabra, su propio razonamiento y comprensión, haciendo las cosas mucho mas complicadas de lo que son, al igual que lo hicieron los fariseos en el pasado. Otros tratan de diluir la verdad, pretendiendo hacer débil la palabra y decir que ciertas cosas no tienen mucha importancia.

[i.8]

La Doctrina del Hombre

Pedro y Bernabé no tenían problemas al escuchar a Dios, más bien tenían problemas cuando escuchaban a los hombres. A través del curso de la historia, la iglesia ha sido culpable de causar dolor y sufrimientos al enseñar y observar las doctrinas de los hombres.

Mateo 15:8-9
8 "Este pueblo con los labios me honra, pero su corazón está muy lejos de mí.
9 Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres."

[i.9]

Era muy claro que Pablo en la primera carta a Timoteo mencionaba que la corrupción ya se había infiltrado en la iglesia de Efeso, y esto tenia a Pablo en gran consternación.

1ª Tim. 1:3-4
3 “Como te rogué al partir para Macedonia que te quedaras en Efeso para que instruyeras a algunos que no enseñaran doctrinas extrañas,
4 ni prestaran atención a mitos y genealogías interminables, lo que da lugar a discusiones inútiles en vez de hacer avanzar el plan de Dios que es por fe, así te encargo ahora.”

[i.10]

En esta misma carta Pablo habla de que se acerca el tiempo en que muchos se alejaran de la fe en Dios y se irán tras la hechicería y las filosofías huecas. No tendrán conciencia y hablaran mentiras las cuales vestirán como verdaderas y como provenientes de Dios. Estas personas aun prohibirán a algunos el casarse y crearan leyes para regular aun asuntos de la comida. Si nos atrevemos a corregir dichos abusos dentro de la iglesia, entonces estaríamos llegando hacia la sana doctrina.

1ª Tim. 4:1-6
1 “Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios,
2 mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia;
3 prohibiendo casarse y mandando abstenerse de alimentos que Dios ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.
4 Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias;
5 porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración.
6 Al señalar estas cosas a los hermanos serás un buen ministro de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.”

[i.11]

La Sana Doctrina

De hecho Pablo amonesto a Timoteo, para que pusiera más atención a la comprensión de la palabra, su predicación y la enseñanza de la doctrina.

1ª Tim. 4:13
13 “Entretanto que llego, ocúpate en la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza.”

[i.12]

Y más adelante continua exhortando a Timoteo a que ponga más atención en aquellas doctrinas, que las ponga en práctica para su propio beneficio y beneficio de aquellos a quienes enseña.

1ª Tim. 4:16
16 “Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan.”

[i.13]

Los ancianos que son buenos administradores y trabajan a favor de la buena doctrina, son dignos de ser reconocidos.

1ª Tim 5:17
17 “Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza.”

[i.14]

Pero aquellos que no se preocupan ni por si mismos, ni por defender la sana doctrina, son orgullosos y jactanciosos y promueven las divisiones, poniendo en desventaja a la verdad. De los tales deberíamos de abstenernos.

1ª Tim. 6:1-5
1 “Todos los que están bajo yugo como esclavos, consideren a sus propios amos como dignos de todo honor, para que el nombre de Dios y nuestra doctrina no sean blasfemados.
2 Y los que tienen amos que son creyentes, no les falten el respeto, porque son hermanos, sino sírvanles aún mejor, ya que son creyentes y amados los que se benefician de su servicio. Enseña y predica estos principios.
3 Si alguno enseña una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,
4 está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés morboso en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas,
5 y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia.” De tales hombres huye.

[i.15]

Pablo previene a Timoteo a que se apegue solamente a la verdad y a la doctrina que el le enseñó, en fe y en amor.

2ª Tim. 1:13
13 “Retén la norma de las palabras sanas que has oído de mí, en la fe y el amor en Cristo Jesús.”

[i.16]

La Buena Doctrina

Como cristianos nosotros debemos siempre recordar que la palabra de Dios, que viene siendo en otras palabras, la Biblia, ha sido dada a nosotros como inspirada, y es totalmente en toda su integridad sana doctrina.

2ª Tim. 3:16
16 “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia,”

[i.17]

Esta palabra es la palabra incorruptible de Dios, que convence al mundo de pecado, dando luz y esperanza.

Tito 1:9
9 “reteniendo la palabra fiel que es conforme a la enseñanza, para que sea capaz también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen.”

[i.18]

Este tipo de instrucción beneficia a todo el que la escucha. Enseña a vivir una vida justa, tanto al hombre como a la mujer, y al joven como al anciano; todo esto es mencionado en todo el capitulo dos de Tito. Y fue por medio de esta misma sana doctrina que nosotros llegamos a la casa de Dios, casa de fe; cual pecadores perdidos.

Rom. 6:17-18
17 “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de doctrina a la que fuisteis entregados;
18 y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.”

[i.19]

Contrario a lo que muchos creen, la sana doctrina no causa división alguna por dividir en partes el cuerpo de Cristo. Es mas bien nuestra mala interpretación y acomodo de la palabra, que le añadimos lo que aun ignoramos, olvidando que esto ha causado muros de división dentro de la iglesia. Debemos tener cuidado en aceptar cualquier doctrina que no este respaldada y sustanciada con la palabra de Dios. No debemos creer que toda la doctrina que hemos recibido esta libre de error alguno. Debemos cuidadosamente examinar toda la doctrina que se nos ha enseñado, antes de aceptarla sin importar que tan fiable sea la fuente de donde provino. Tenemos que ser como los de Berea, que no aceptaron nada de particulares o de segunda mano.

Hech. 17:10-11
10 “Enseguida los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas a Berea, los cuales, al llegar, fueron a la sinagoga de los judíos.
11 Estos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando diariamente las Escrituras, para ver si estas cosas eran así”.

[i.20]

Cuando encontremos a alguien que no enseñe de acuerdo a las escrituras, sino enseñe doctrina de división, debemos entonces dejarnos de asociar con aquellos y de la falsa doctrina que enseñan.

Rom. 16:17
17 “Y os ruego, hermanos, que vigiléis a los que causan disensiones y tropiezos contra las enseñanzas que vosotros aprendisteis, y que os apartéis de ellos.”

[i.21]

La doctrina de Cristo es muy importante y si fallamos en seguirla y aplicarla a nuestras vidas, nos separaremos de Dios.

2ª Juan 1:9-10
9 “Todo el que se desvía y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en la enseñanza tiene tanto al Padre como al Hijo.
10 Si alguno viene a vosotros y no trae esta enseñanza, no le recibáis en casa, ni le saludéis,”

[i.22]

Las Doctrinas de Cristo Unifican

Cuando el hombre decide en su interior alejarse del orgullo y que además este ya no interfiera con su búsqueda de la verdad, el descubrirá del poder unificador de la sana doctrina.

[i.23]

Lo que Dios dice y revela es muy importante, y no lo que nosotros creemos o deseamos que el haya dicho. Hubo muchas ocasiones en que a lo largo de nuestras vidas, a nosotros no nos gustaba lo que nuestros padres querían que nosotros hiciéramos, sin embargo, eso no nos daba derecho a no hacerlo por completo, porque sabíamos que si no lo hacíamos, habría consecuencias. Y las consecuencias que nosotros como iglesia hemos pagado por interpretar a nuestro modo y concepción la palabra de Dios; son el divisionismo y el estar separados de nuestros hermanos en la fe y por ende separados del poder de Dios; ese mismo poder que nos hubiera traído y dado unidad en la fe desde hace mucho tiempo. Recuerde que los dones del Espíritu Santo no se derramaron sobre los ciento veinte, sino hasta que estos se congregaron en el aposento alto y se unieron en el nombre de Dios. Si nosotros deseamos las mismas bendiciones, debemos entonces ser de una misma mente y poseer todas las cosas en común.

Hech. 2:1-4
1 “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos juntos en un mismo lugar.
2 De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso que llenó toda la casa donde estaban sentados,
3 y se les aparecieron lenguas como de fuego que, repartiéndose, se posaron sobre cada uno de ellos.
4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse.”

[i.24]

La Interpretación Personales

Muchos de nosotros somos ciudadanos de algún país en particular, y hablamos el idioma de ese país. Las biblias que leemos y estudiamos hoy en día están escritas en nuestro propio idioma; cada palabra ha sido cuidadosamente traducida a nuestro idioma por un gran numero de traductores, mas o menos 50 por libro. Si nosotros somos de habla castellana, obviamente que nuestras biblias están en español, así que llegar a la misma conclusión que el autor de en un libro será muy fácil. Cuando tratamos de explicar una doctrina bíblica en particular, muchas veces se nos dice: “Esa es tu interpretación” como si en verdad estuviéramos interpretando la doctrina desde una fuente en otro idioma. Esto no tiene ni lógica, ni sentido común.

[i.25]

Si mi madre me enviara a la tienda con una lista de productos que tengo que comprar, entre los cuales estan: pan, leche, y mantequilla; piensa usted que ella aceptara mi interpretación personal cuando le lleve una soda, dulces y chicles? Ahora, digamos que un estudiante muestra el examen que reprobó a su maestro y le dice que la razón por la cual el reprobó es solo una razón de interpretación. Acaso por esto el maestro le re-evaluara el examen y lo acomodara de acuerdo al entendimiento del estudiante y no de lo que el profesor pide? Dudo sin lugar a equivocarme, que dicha consideración sea tomada en cuenta. La palabra de Dios solo puede ser interpretada de dos maneras, la correcta y la incorrecta. Dios no habla con trabalenguas. Aquellos que no quieren entender la palabra de Dios correctamente, y se atrevan a enseñar lo que ellos entienden por correcto, fallaran la prueba de Dios y pagaran un precio por su error.

Santiago 3:1
1 “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos un juicio más severo.”

2ª Pedro 3:16
16 “Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen- como también tuercen el resto de las Escrituras- para su propia perdición.”

[i.26]

Las Escrituras son revelación divina de Dios. Revelación profética para el hombre y no esta abierta a interpretaciones personales; nunca lo ha estado y nunca lo estará.

2ª Pedro 1:20-21
20 “Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal,
21 pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.”

1ª Cor. 1:10
10 “Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos os pongáis de acuerdo, y que no haya divisiones entre vosotros, sino que estéis enteramente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.”

[i.27]

Dios dice lo que quiere decir, y ciertamente lo que dice, lo dice en verdad. No hay dos maneras de interpretar o entender la palabra de Dios; solamente hay una y esa es la que se hace al modo de Dios. La iglesia de Cristo no es como un restaurante de comida rápida, en donde uno puede pedir lo que sea, así que no se atreva a pedir las cosas a su modo.