Lepra Espiritual

Nota: Para entender apropiadamente la posición del escritor, por favor lea el mensaje del autor en la sección “Para el Lector

[21.1]

El problema

Desde que se cerro el texto del Nuevo Testamento los cristianos han encontrado que la unidad dentro del grupo de hermanos es mas un sueño que una realidad. El gran y enorme peso que el Nuevo Testamento presenta respecto a la unidad, es inimaginable y sugiere que Dios tiene un gran deseo por la unidad entre los creyentes. (1ª Cor. 1:10) Y porque es que entonces después de mas de dos mil años de experiencia dentro de la iglesia es que seguimos fallando miserablemente? Por que la iglesia se ha vuelto tan dura y no da respuesta a la voz de Dios? Hasta ahora todos los intentos que se han hecho por rectificar el error, han fallado aunque se han hecho prácticamente demasiados intentos. Cuando la iglesia se enfrenta a la problemática de la unidad, nuestros líderes han respondido con vanas y carnales soluciones. Nos han dado un legalismo separatista disfrazado de cristiandad, pero con la perspectiva del denominacionalismo. El denominacionalismo es una estructura que jamás se encuentra en Cristo ni en los apóstoles, sino más bien en el intelecto del ser humano y en sus esfuerzos carnales que solo resultan en una pseudo iglesia o algo más bien casi falsificado. Usando sus famosos contratos, acuerdos, concilios y credos, las iglesias han buscado manufacturar cierto semblante de unidad, pertenencia e igualdad. Ellos creen que nos pueden encarpetar con sus documentos legalistas y retóricos. Y tal vez estos contengan un pedazo de unidad, pero solo eso. Ellos se han juntado con aquellos que están mal, con los que están bien y con todos aquellos que creen que es necesario juntarse. Han construido escuelas con enfoque religioso, que han sido diseñadas a ser un replica autentica de sus posturas doctrinales y de sus interpretaciones de la palabra de Dios; una interpretación así, en si misma no es ni escritural, ni bíblica y carece de fundamento.

2ª Pedro 1:20-21
“Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios.”

[21.2]

El Resultado

El resultado de dichos vanos intentos por tener unidad por mano del hombre, ha resultado prácticamente en lo opuesto. Su intención era traernos unidad, sin embargo solo han causado división. La unidad y pertenencia que ellos buscaron fue una unidad con ellos mismos y no con Dios. No mucho después de que los apóstoles murieran, los hombres arrogantes se erigieron para asumir el liderazgo, interpretar a su modo la palabra de Dios y añadirle a esta lo que fuese necesario, para así garantizarse el derecho de imponer su voluntad sobre otros en el nombre de Cristo. A esto ellos añadieron sus propios mandamientos, aunque estos no fuesen respaldados por la palabra de Dios. (Mat. 15:19) "Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres."

[21.3]

Lo que Nosotros Creemos

Alguien puede nacer siendo norteamericano, británico, africano o asiático. Este quizá pueda tener ojos azules o quizá cafés desde que nació, pero cualquiera que sea el color de sus ojos, tendrá este mismo color por es resto de sus días. Hay muy poco y tal vez nada que el pueda hacer acerca de su color de ojos, el lugar donde nació, su grupo étnico y muchas otras cosas mas. Muchos de nosotros hemos creído que pasa exactamente lo mismo con nuestras creencias. Si nacemos en un hogar católico, entonces seremos católicos de por vida. Si llegamos a este mundo como bautistas, entonces seremos bautistas de por vida. Aceptamos nuestra herencia espiritual como si esta fuese incorruptible e incambiable.

[21.4]

Jamás se nos ha dicho que debemos estudiar la palabra de Dios de tal modo que respaldemos y fundamentemos nuestros propios argumentos. (2ª Tim. 2:15)

[21.5]

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad.” Al contrario hemos sido adoctrinados con la doctrina de la iglesia católica, bautista y demás y se nos ha enseñado en lo que creen y que por lo tanto nosotros debemos de aceptar sin contradecir. Y cuando la doctrina se nos enseña así, es muy fácil aceptarla ciegamente. Muchas veces decimos; soy bautista y por lo tanto debo de creer y aceptar todas las cosas que los bautistas creen. Y por lo tanto creemos que los bautistas tienen toda la verdad. La idea de que nosotros debemos de ser como los de Berea en el capitulo 17 del libro de Hechos, nunca cruza por nuestra mente y ni siquiera lo pensamos. Si lo hiciéramos, rápidamente nos desilusionaríamos de nuestros líderes que nos han engañado y nos han convertido en casi herejes. Como es posible que alguien se atreva a pedir a otra persona que esta debe aceptar lo que el o ella cree. El creer debe de venir desde lo profundo de un individuo en su búsqueda por la verdad. Dicha búsqueda debe ser sometida a una revisión y a una corrección. Cuando la verdad nos llama, nosotros debemos estar dispuestos a rendirnos completamente a ella y dejar atrás cualquier otra creencia que hayamos tenido previamente.

[21.6]

Exceso de Equipaje

Muchos quizá podrán escapar de los lazos del denominacionalismo, pero pocos podrán escapar de las consecuencias de tener un exceso de equipaje. Si aun nosotros dejamos atrás una iglesia independiente, no denominacionalista, y queremos entrar a la iglesia de los Hechos de los Apóstoles, nos encontraremos debatiendo con Pedro y Pablo sobre los temas doctrinales que hoy en día poseemos; aquellas doctrinas que se nos han inculcado de generación en generación a través de los muchos maestros en quienes hemos confiado.

[21.7]

Cabeza con Cabeza y Corazón con Corazón

Cuando dos cristianos con trasfondos totalmente diferentes, se unen por primera vez, es casi lo mismo que observar a una pareja de animales teniendo un ritual de apareamiento. Se puede usted imaginar a dos puerco espines tratando de acercarse el uno con el otro? Seria todo un problema ciertamente. Puedo casi imaginarlos dando vueltas alrededor el uno del otro, para tratar de evadir las espinas de cada uno. Los cristianos que por primea vez se juntan, reaccionan casi de la misma manera. Cautelosamente ellos se acercan el uno al otro, con el temor de lastimar al hermano o salir lastimado también. Ellos trataran de encontrar algún modo de poner todas sus creencias en una misma dirección y así estar unidos en todo lo espiritual. Y para ser sinceros, el tratar de evadir las doctrinas de otros hermanos puede ser prácticamente imposible. La única manera en que los puerco espines se pueden acercar el uno al otro es mirándose de frente; cabeza con cabeza. Y los cristianos deberíamos acercarnos a otros de la misma manera. Al igual que el puerco espín, debemos primeramente tener el fuerte deseo de acercarnos; un deseo muy fuerte para que al menos valga la pena cuando nos demos los encontronazos. Nunca estaremos demasiado cerca el uno del otro para unir nuestros corazones, si no desarrollamos relaciones lo suficientemente fuertes para unirnos cabeza con cabeza. Si no dejamos que la mente de Cristo domine en nuestras vidas, de tal manera que permitamos ser humillados por el e igualmente delante de nuestros hermanos, nunca seremos lo suficientemente capaces de cumplir con que se nos pide en el libro de Juan 17:21

Juan 14:21
“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él.”

[21.8]

Como podremos llegar a ser uno, si no nos ponemos de acuerdo en una sola cosa y somos de una misma mente?

Filip. 2:1-8
"Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si algún afecto y compasión, haced completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.”

[21.9]

Lepra Espiritual

Muchas veces como cristianos tenemos contacto con muchos otros que claman en el nombre del Señor igual que nosotros. Ellos también le sirven, tal vez de la misma manera en que nosotros lo hacemos. Cuando nos reunimos hay un cierto sentir de gozo y unidad, como si hubiésemos visto aun familiar que no hemos visto en varias décadas. Posteriormente, cuando comenzamos a explorar las vidas de ambos, descubrimos un sinnúmero de diferencias doctrinales. Y acaso alguna vez se nos ocurre que debamos cambiar nuestras o sus posiciones doctrinales? Por supuesto que no! Por el contrario, inmediatamente se crea una barrera y una gran muralla que nos impide seguir teniendo contacto y mas bien pareciera como que si estuviéramos con temor de ser contagiados por su lepra; lepra espiritual. Inmediatamente asumimos que es su posición doctrinal, la que necesita ser cambiada. Ellos nos consideran leprosos, pero nosotros hacemos exactamente lo mismo con ellos. Por lo tanto ponemos una sonrisa plástica, hacemos lo mejor para esconder nuestras emociones, las cuales se han tornado frías, y empezamos a mentir el uno al otro diciendo: “Espero que nos veamos pronto otra vez.” Y así escapamos de la situación, secándonos el sudor de la frente, como si hubiéramos escapado de una situación de vida o muerte. Cualquiera puede venir a nosotros con lepra espiritual; todo lo que se necesita para tenerla es una doctrina, ya sea buena o mala y que prácticamente se encuentre opuesta a lo que nosotros creemos y aceptamos como verdadero. Si sucede que usted tiene la verdad, aun así es justo y valido preguntarse quien posee la lepra, si aquel que huye de usted o usted quien posee la verdad pero huye de aquel que no la posee. Aquellos que no están dispuestos a poner sobre la mesa lo que creen y lo que enseñan para compararlo con otras creencias, deben resignarse a ver su posición caer y ser enterrada bajo el peso de la verdadera y gran revelación. Tan dañina y perversa como lo es la lepra espiritual, también lo puede ser el orgullo y aun peor. Es el orgullo mismo el que nos hace creer y nos convence de que lo tenemos todo. Es el mismo orgullo el que no nos permitirá ver y escuchar con paciencia a nuestro hermano. Es el orgullo el que le juzga a el y a sus creencias y posiciones doctrinales, aun antes de que le hayamos dado chance de ser escuchado. Es el orgullo el que nos detiene de congregarnos juntamente y crecer así en la verdad, solo por el hecho de que no queremos escuchar.

[21.10]

La Palabra Doctrina tiene una Mala Connotación?

La razón principal por la que muchos hoy en día consideran la palabra doctrina como mala, es porque es por ella que se causan las divisiones entre los hermanos. Pero será acaso que es la doctrina en si, la que causa la división o será que la doctrina mas bien expone una división que ya existe de antemano? Que la división no es el resultado de nuestro propio orgullo, debido a que no estuvimos preparados para rendir lo que a la fecha creemos y razonamos, aun cuando la gran evidencia ha sido puesta ante nuestros ojos?

[21.11]

La palabra doctrina solo significa enseñanza; y acaso esto es una mala palabra? Consideremos y tomemos en cuenta las siguientes referencias bíblicas: Hechos 2:42, Rom. 6:17, Rom 16:17, 1ª Tim. 1:3, 7:10, 1ª Tim 4:6, 16, 1ª Tim 6:3-5, 2ª Tim 3:16, 2ª Tim 4:2-3, Tito 1:9, Tito 2:1.

[21.12]

La doctrina esta diseñada para dividir o para unificar? No depende esto mas bien en los motivos e intereses de quien enseña o debate sobre ella? Tome en cuenta la meta que Dios ha puesto para su iglesia. (1ª Juan 3:14) “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte.” Es esta meta obtenible y alcanzable? Se supone que en Dios todas las cosas son posibles. Estamos en Dios? Si así es, por que es que somos incapaces de unirnos? Será posible que no seamos capaces de cumplir con los retos que se nos presentan en el libro de Efesios 4:1-6, Colosenses 3:12-17 y así mantener la unidad en el vínculo de la paz?

Efesios 4:1-6
"Yo, pues, prisionero del Señor, os ruego que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándoos unos a otros en amor, esforzándoos por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como también vosotros fuisteis llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.”

Colosenses 3:12-17
“Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones. Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de El a Dios el Padre.”

[21.13]

Y por que es que debemos de estar juntos y en armonía? Que es lo que hubieran hecho nuestros antepasados para cambiar nuestra situación actual? Que podemos hacer ahora? Que estamos dispuestos a hacer? Que revelación nos ha dado Dios, que pudiera ayudarnos a cambiar nuestra presente situación?

[21.14]

Un Mal Diagnostico

Por muchas generaciones se ha culpado a la doctrina de ser la causa principal de nuestra lepra espiritual. La palabra doctrina ha llegado a ser catalogada aun como profana entre el pueblo de Dios. El mismo uso de la palabra tiene ahora sinónimo de pelea, discusión y debate. Satanás ha logrado que los cristianos obtengamos un diagnostico mal dado respecto a la doctrina y es así como el nos esta sacando ventaja. Y como será que llegaremos a poseer la misma verdad de Dios; cuando será que podamos unirnos todos como un solo cuerpo y de ese modo completar el deseo de Dios que se encuentra señalado en 1ª Cor. 1:10, si de plano nosotros no estamos dispuestos a abrirnos a la corrección y a la verdadera enseñanza.

[21.15]

El evadir la discusión con los demás hermanos no es lo que nos lleva a la unidad, ni tampoco serán la cura para nuestra lepra espiritual. Si hay algo que produce mas problemas es exactamente el evadir nuestras diferencias. Hemos culpado injustamente a la doctrina por nuestra falta de unidad y así de ese modo es que muchos hemos dado un mal diagnostico a nuestro mal. La raíz que produce nuestro problema de lepra espiritual, no es la doctrina, sino el orgullo propio; el mismo orgullo que ha causado división entre las naciones que están bajo este cielo, es el mismo que ha causado la división entre el pueblo escogido de Dios aquí en la tierra.

Isaías 14:12-15
“¡Cómo has caído del cielo, oh lucero de la mañana, hijo de la aurora! Has sido derribado por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Pero tú dijiste en tu corazón: ‘Subiré al cielo, por encima de las estrellas de Dios levantaré mi trono, y me sentaré en el monte de la asamblea, en el extremo norte. Subiré sobre las alturas de las nubes, me haré semejante al Altísimo.’ Sin embargo, has sido derribado al Seol, a lo más remoto del abismo.”


Ezequiel 28:14-17
“Tú, querubín de alas desplegadas, protector, yo te puse allí. Estabas en el santo monte de Dios, andabas en medio de las piedras de fuego. Perfecto eras en tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que la iniquidad se halló en ti. A causa de la abundancia de tu comercio te llenaste de violencia, y pecaste; yo, pues, te he expulsado por profano del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Te arrojé en tierra, te puse delante de los reyes, para que vieran en ti un ejemplo.”

[21.16]

Cirugía Espiritual

Ningún mal o enfermedad de la carne se cura sin la oración, la medicina, la cirugía o la combinación de todas. Cada una de estas cosas requiere de compromiso. La oración requiere de un corazón sincero y mucho tiempo, paciencia, porque la medicina muchas veces sabe mal y también porque después de la cirugía viene un proceso de recuperación muy lento.

[21.17]

Cada una de estas cosas requiere de inversión de tiempo, lo mismo que pasa con la unidad. Antes que los cristianos se pongan a discutir sobre cualquier tema, estos deben de estar preparados para la cirugía espiritual, del mismo modo que un paciente es preparado antes de ser operado. Deben de madurar para estar listos y soportar la cirugía y los traumas que vengan como consecuencia. Antes de que nos dispongamos a realizar alguna cirugía espiritual sobre cualquier hermano, nuestras relaciones deben de ser fortalecidas, para que así ninguna fatalidad pueda llegarse a presentar por algún error. Pensemos que ningún beneficio traemos si al extirpar el cáncer de un enfermo, este muere por resultado de la operación. Nada podemos hacer por remediar nuestras diferencias hasta que construyamos relaciones de amor entre los hermanos y que confiemos el uno en el otro.

[21.18]

Debemos Suturar bien la Herida

Cuando hay dos cristianos que se encargan de buscar la verdad de esta manera, siempre habrá ocasión para que una lesión muy grave se presente. Las cirugías son dolorosas en su mayoría, y aunque los canceres del error sean extirpados con gran éxito, siempre habrá el riesgo de no suturar bien la herida y causar una hemorragia. De que nos sirve operar al hermano del error doctrinal en que se encuentra y que nos divide, si le vamos a dejar sangrando en la mesa de operaciones. Por supuesto que el cáncer ya habrá desaparecido, y ya no le molestara más, pero la herida que le hemos causado al extirpar el cáncer le causara la muerte, si no suturamos bien la herida. Una vez que hayamos removido el obstáculo que nos dividía, debemos poner atención inmediata a la condición de nuestra relación. Al calor del debate puede que se haya causado mucho daño.

[21.19]

Páse un buen tiempo con el rehabilitado antes de marcharse, para que la relación se restablezca. Si hasta aquí hemos sido capaces de reconciliar nuestras diferencias doctrinales, debemos entonces de procurar más acercamiento ahora y no alejarnos totalmente. Y ya que he mencionado esto, déjenme agregar que la nueva inclusión de nuevos conceptos y nuevas perspectivas tomara tiempo para que sean fácilmente digeridas, y así poder crear lazos de amor y prevalecer. En muchas ocasiones toma tiempo y mucha oración antes de que produzcan unidad dentro del cuerpo de Cristo. Siga en contacto el uno con el otro y no intente forzar a nadie con alguna idea o incluso con estos nuevos conceptos, durante estos periodos críticos de transición.

[21.20]

En Busca de la Verdad o Buscar Tener la Razón?

Hay dos tipos de cristianos que entran en estos debates espirituales y doctrinales. El primero quiere y “debe” tener la razón. Estos están típicamente muy ocupados pensando lo siguiente que van a decirle al hermano con el que están en conflicto, en ves de escuchar. Desde el comienzo solo tienen una cosa en mente y esa es probar que su hermano se encuentra en un error y que ellos tienen la razón. El aprender nuevas verdades nunca les entra en la cabeza, por pensar que ya lo tienen todo y lo conocen todo. Estos no aceptan corrección alguna y ni siquiera se toman la molestia de tomar en cuenta la posición de su hermano. Si por acaso lo hicieran, descubrirían que sus hermanos tienen de hecho algo bueno que ofrecer.

[21.21]

El segundo tipo de cristianos es aquel que no ha tenido ningún tipo de doctrina en el pasado, que no tiene denominación alguna que defender, no orgullo que sostener, el solo anda en busca de la verdad. El no se apega a ninguna doctrina como quien se aferra fuertemente a una para sobrevivir. Sin embargo hará a un lado a cualquiera que no este bien firme en la verdad cuando anden en la búsqueda de la verdad, como ya lo evidenció la palabra de Dios. El querrá ser el mejor maestro que haya habido, adquiriendo toda la verdad que el pueda adquirir. El siempre estará dispuesto a observar y considerar todo de acuerdo al entendimiento de otros, pero a la misma vez no estará comprometiendo la verdad que posee, solo para facilitar el compañerismo entre los hermanos. El al igual que los de Berea, el individuo ira a las escrituras para corroborar que efectivamente lo que se enseña esta dentro de la palabra de Dios.

[21.22]

Como fue en los días de Naaman y siguió siendo en los días de Jesús y los apóstoles, la lepra fue una plaga en la carne del ser humano que le carcomía literalmente. Esta plaga separaba a las familias, destruía las relaciones y provocaba el rechazo de la gente por el desfiguramiento del cuerpo, cuando literalmente pedazos de carne se caían del cuerpo del individuo. Al final esta plaga provocaba la muerte y con ella llegaba el descanso después de tanto sufrir. La lepra espiritual es el reflejo exacto de la lepra de aquellos días. También destruye relaciones y dentro de nuestras mentes crea imágenes grotescas de otros cristianos. Y como resultado perdemos a los hermanos al igual que los leprosos perdían pedazos de cuerpo; y aunque sean parte del cuerpo de Cristo, dejamos que se caigan y se aparten y se alejen de nosotros. La doctrina es la fuente de la lepra espiritual. La fuente de la lepra espiritual es la misma que produce que creamos que existe una mentalidad “nuestra” y otra de “ellos”, causando así división. Démonos cuenta de que solo es vanidad y orgullo propio. Y solo porque la iglesia no haya descubierto aun la cura para la lepra espiritual, no significa que dicha enfermedad no existe. De hecho existe! Dios en estos tiempos nos ha dado a conocer el remedio para la lepra espiritual. El la ha revelado a nosotros y de antemano ya ha enviado a sus siervos con las buenas nuevas por todo el país y por todo el mundo.

[21.23]

Alguna vez la iglesia de Cristo estará completamente en unidad? Seremos alguna vez curados todos nosotros de esta plaga? Me temo que no, al menos no en la presente época! Muchos al oír seguirán y cambiaran de rumbo, pero otros continuaran como si nada y seguirán rechazándose el uno al otro y caminando en oscuridad. No es suficiente con tener una prescripción médica para la enfermedad; debemos conseguir las medicinas y tomarlas. Acuérdese de cómo Naaman estuvo muy cerca de nos ser sanado, como nos menciona 2ª Reyes 5:1-5. El tuvo la prescripción correcta, pero no estaba dispuesto a tomarla y tenía una actitud incorrecta, actitud que casi le destruye. Fue solo hasta que el presto oído al consejo de sus siervos que su sanidad vino por completo. Mi deseo es que cada uno de nosotros escuchemos a la voz de Dios y a sus siervos y tomemos la prescripción que se nos de para ser sanados de la lepra espiritual que justo en este momento esta haciendo pedazos al cuerpo de Cristo. Si no, nosotros continuaremos caminando en ignorancia, y también como puerco espines, queriendo estar cerca, pero ignorando y rechazando hacer aquello que realmente nos permitirá estar en unidad y comunión.

[21.24]

Lo que Debemos Hacer

La única cosa que debemos hacer es dejar de repetir los mismos errores que cometimos en el pasado. Debemos hacerlo por esta generación y la que viene; cosa que no hicieron nuestros antepasados para con nosotros. Ellos más bien nos enseñaron que debíamos apegarnos a las doctrinas de la denominación a cualquier costo, sin preguntar o repelar. Muy seguido nos identificamos con estas doctrinas como si ellas fueran la suma total y un resumen de lo que nosotros somos y creemos espiritualmente. Ellos se equivocaron y el daño que han causado por su mala instrucción ha herido al cuerpo de Cristo No podemos darnos el lujo de cometer el mismo error. Es tiempo de que el cuerpo de Cristo se una como uno solo. Debemos aprender a cambiar nuestras ideas y creencias a la luz de la verdad, aun a expensas de nuestro propio orgullo denominacional. El tiempo es corto y la venida de Cristo es ya casi inminente; si no estamos listos ahora, entonces cuando?

[21.25]

La Mesa y el Estante

La única cosa que debemos hacer es poner todas las cosas sobre la mesa. Cualquier doctrina que sea presentada, debe ponerse sobre la mesa a la vista de todos si el que la presenta, se cree lo suficientemente capaz de derribar a cualquiera que este en contra, a la luz de la verdad. Debemos estar dispuestos a exponer todo a la dura luz de la palabra de Dios y aceptar todo de corazón sincero. Debemos analizar cual será nuestra actitud y nuestros motivos antes de entrar en este tipo de análisis de cualquier doctrina. Es nuestro deseo corroborar y solo probar que nuestro hermano esta mal? Queremos solamente sumergirnos en la victoria y saborearla o queremos solamente obtener la verdad? Como hemos dicho debemos de poner todo sobre la mesa; todas nuestras creencias y doctrinas, hasta que todas nuestras diferencias sean resueltas sin conflicto alguno. Y lo que no podamos resolver hoy debemos tomarlo y ponerlo en el estante hasta una próxima revisión. Debemos de continuar haciendo esto hasta que la mesa y el estante estén vacíos y limpios completamente. Para aquellos que tienen madurez espiritual suficiente para entender todo esto, será mejor que se pongan del lado de los que “van a perder” en vez de estar con los acusadores. Aquellos que aceptan la corrección crecen en madurez, sabiduría y conocimiento. Ellos estarán equipados de una forma mejor, al aceptar la corrección que se les ha dado. Aquellos que estuvieron correctos, (o los que corrigieron) deben de orar por humildad y para que a aquellos a quienes corrigieron sean iluminados en futuras áreas de sus creencias. La única cosa que necesita romperse hasta este momento es el orgullo propio, vanagloria y dureza de corazón que muchas veces resulta en terquedad.

[21.26]

El Vinculo de la Paz

En el libro de Efesios capitulo 4:1-6, el apóstol Pablo amonesta a los hermanos de Efeso a que caminen con dignidad en el camino al que fueron llamados. Posteriormente el explica a lo que se refiere con dignidad. El interpreta como dignidad el ser humilde y bondadoso, sufrir con paciencia, soportándonos unos a otros en amor, esforzándonos en perseverar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz. Comportarse de cualquier otra manera o modo, sugeriría que camináramos, (o nos comportáramos) de una manera que no es digna del llamado de Dios. Cuantas veces los cristianos nos dejamos ser arrastrados por cualquier viento de doctrina y por cualquier discusión doctrinal con alguna otra persona que tal vez no es parte del cuerpo de Cristo o que tal vez ni es lo suficientemente maduro para enfrentar un debate? Por que es que muy frecuentemente nosotros mismos nos encontramos atentando instruir a otros con los que tal vez no tenemos ni contacto alguno o ningún otro tipo de relación previa? Que beneficio hay si ganamos un argumento, pero perdemos un hermano o una hermana? Antes de que nos sentemos con algún otro hermano a ponderar y a evaluar las verdades de la escritura, debemos de evaluarnos nosotros mismos, con las siguientes preguntas.

  1. Es mi relación lo suficientemente fuerte para darme la garantía necesaria en que me he ganado la confianza necesaria de mi hermano?

  2. Somos los dos lo suficientemente maduros para entrar en una discusión imparcial en búsqueda de la verdad?

  3. Estamos dispuestos ambos a rendir nuestras posiciones doctrinales presentes, para así ganar mayor conocimiento de la verdad?

[21.27]

Un estudio muy rápido de los libros, 1ª de Corintios capitulo uno y doce; Efesios capitulo cuatro y Filipenses capitulo dos, nos enseñan a todos los creyentes cual importante es nuestra unidad como cuerpo de Cristo y que tan importante es esta unidad para Dios. Si rompemos esta unidad por andar discutiendo cualquier viento de doctrina, placera esto a Dios? Se edifica el cuerpo de Cristo con todo esto? Cada una de las situaciones arriba mencionadas, pueden significar una discusión con cualquier hermano. Pero démonos primero cuenta si la persona con la que vamos a discutir es alguien que al menos reúne los requisitos de un creyente al igual que nosotros y veamos si es valido que entonces nos pongamos en discusión sobre cualquier tema de las escrituras. En pocas palabras debemos estar seguros que el es nuestro hermano antes de sentarnos con el.

[21.28]

De Regreso a la Mesa

Cuando Jesús había reunido a sus discípulos alrededor de la mesa para celebrar la comunión; el tomo el pan, lo partió y les dijo: “este es mi cuerpo que por vosotros es partido.” El partió el pan como símbolo de su cuerpo roto que iba a ser entregado en manos de pecadores y clavado en la cruz del Calvario por los pecados de la humanidad. El cuerpo espiritual de Cristo es la iglesia. Una vez mas, nosotros como discípulos somos llamados a sentarnos a la mesa con el, pero en esta ocasión para ser sanados y tener unidad en el vinculo de la paz, a través del Espíritu.

[21.29]

Y debemos acercarnos a esta mesa con un corazón dispuesto a aprender, con una actitud de humildad y paciencia que verdaderamente escuche “esforzándonos en perseverar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz.” Debemos ir a la mesa si es que deseamos ver que su iglesia sea unida y llegue a ser totalmente como un solo cuerpo.

Sal. 34:18 “Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu.”

Sal. 51:17 “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.”

Isaías 57:15 “Porque así dice el Alto y Sublime que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: Habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos.”

[21.30]

Que cada uno de nosotros ore para que el versículo arriba mencionado, ilumine nuestro camino y nos lleve a la mesa del razonamiento y de toda verdad; la mesa de la hermandad y la comunión en donde podamos con toda disposición exponer nuestros razonamientos y así todos juntos seguir en busca de la verdad.

[21.31]

La Verdad de Dios no le teme a ningún Reto