Bienvenido a
La Iglesia Primitiva
Bienvenido a Casa.
Has encontrado la puerta de una casa sencilla y llena de amor que el Señor Jesús y sus discípulos establecieron y construyeron y que los Evangelios reflejan en las Escrituras.
Nuestra iglesia no tiene paredes físicas; es una iglesia en donde nosotros somos las piedras, piedras vivientes ordenadas en un único cimiento de amor que tiene por próposito edificar la casa espiritual que es la hermandad.
La iglesia de Dios, nuestra iglesia, no es un edificio hecho por manos, pues el Espíritu de Dios, que vive y mora en nosotros, es quien nos cobija.
Ya que no construimos con madera, piedra, oro, plata o piedras preciosas, tenemos la libertad de invertir los recursos que Dios nos ha dado para ir en auxilio de los hambrientos, sedientos, desnudos, enfermos y encarcelados. Somos libres de amar al violento, al borracho, al pervertido y al profano, y mostrarles el amor de Dios para todos ellos.
Ya que no invertimos en asuntos de la carne construyendo enormes edificios, no sufrimos pérdida alguna como cuando una iglesia desbanca a otra; tampoco vemos casos en los que una iglesia podría hacerse un lado de las otras.
Es entonces la "esencia" de esta iglesia es el no causar divisiones, es decir, establecer denominaciones que separen a los verdaderos discípulos el uno del otro, o de nuestro Señor Jesucristo.
También queremos decir que nosotros no reconocemos los términos laico y/o clérigo. De hecho, no vemos ninguno de éstos en las Escrituras o en el vocabulario cristiano.
Creemos, como verdaderos creyentes y practicantes de la fe, que todos somos de igual manera responsables del avance del Reino de Dios, en la medida del desarrollo de los dones que se nos han encomendado. De este modo, todos somos ministros y sacerdotes del Evangelio de Jesucristo, para la gloria de Dios nuestro Padre.
Los que nos reunimos para adorar, lo hacemos en torno a la "esencia de la Iglesia Primitiva", y creemos que la verdadera adoración viene del corazón, no de ritualismo alguno o de tradiciones humanas. Dios no oye la palabrería de nuestros labios sino la intención de nuestro corazón. Él no mira lo exterior, sino lo interior.
Su iglesia es la que él diseño, construyó y trazó en las páginas del Nuevo Testamento, y es en la reunión de la iglesia donde nosotros llevamos nuestra adoración a él en unidad. La unidad es una de las prioridades más altas de Dios para nosotros. Una unidad que nace del amor y no de reglas previamente establecidas. Una unidad creada por el Espíritu Santo y no por una organización. Una unidad controlada y dirigida sólo por él, no por las manos y mentes de intelectuales que ostentan renombrados títulos en educación, pero que no actúan conforme al patrón bíblico.
Reconocemos el liderazgo de Dios por la conducta moral de los que dirigen la iglesia, y por sus dones espirituales. Los hombres no pueden mandar u ordenar, eso sólo lo hace Dios. Le resta al hombre reconocer lo que Dios ha ordenado y aceptarlo.
Nuestras cualidades para el liderazgo vienen del cumplir con los requisitos establecidos en las Escrituras del Nuevo Testamento y no de universidades, concilios o congregación alguna.
Es función del Espíritu Santo el reunir a las personas necesarias para la comunión y dirigirlas a través de los dones que él mismo dio y repartió.
Es función de la iglesia el equipar a los santos con la necesaria instrucción y entrenamiento para cumplir la voluntad de Dios.
El don de cada miembro debe ser cultivado, instruído y desarrollado, a fin de que todos los hermanos puedan servir al cuerpo de la iglesia en su conformidad, mientras ésta cumple sus respectivos servicios.
Cada miembro se somete el uno al otro para poder cumplir con los propósitos del servicio cristiano. A eso se le llama "discipulado".
La clave para la fortaleza de la iglesia es la unidad. Nadie es libre de hacer las cosas a su modo o como mejor le parezca. Hacer las cosas a modo propio es doctrina y asunto de Satanás.
Como cristianos estamos comprometidos a hacer la voluntad de Dios, y ella sola, con tal de cumplir los propósitos divinos. Nuestra iglesia es tan fuerte como también lo es nuestra relación entre hermanos de la misma fe.
Ninguno en el liderazgo de la iglesia se reporta con algún superior , sino que al contrario, cada quien es directamente responsable ante Dios y al frente de los que están bajo su cuidado, teniendo a Dios como su líder y mostrando el ejemplo de una vida santa a aquellos a los cuales se dirige y que están bajo su cuidado.
Cada enseñaza de las Escrituras debe permanecer en su lugar, ya que todo es inspirado por Dios, quien dirigió la compilación de los escritos de la Biblia. En ella está la autoridad final en cualquier materia.
El Espíritu Santo es el jefe que nos comanda, y él es el único que nos llevará a toda verdad. Dios no habla con complicaciones o misterios. Sólo hay dos maneras de interpretar la palabra de Dios: Su manera, tal y como él la estableció, o la nuestra, es decir, como a nosotros nos parece. 
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y aquellos que pusieron en papel y tinta el mensaje de Dios, fueron solamente instrumentos de él especialmente escogidos para manifestar su palabra.
No se trata de lo que el apóstol Juan o el apóstol Pablo dijeron, sino de lo que Dios dijo por medio de ellos.
¿Quién será capaz acaso de pensar que puede editar y corregir la palabra de Dios? ¿Quién se atreve a decidir cual versión del Nuevo Testamento es válida para tal o cual generación de creyentes? Toda la Escritura es dada por Dios y es la misma para todo ser humano de cualquier época. Dios no da favoritismo a época alguna o a persona alguna; ese no es el estilo de él.
Está muy claro que un padre que ofrece regalos sólo a uno de sus hijos y no a todos, está demostrando favoritismo en todos los sentidos. Los dones dados a la Iglesia Primitiva, están a la orden de cualquiera que siga el camino y la "esencia" de ella.
El Antiguo Testamento (o "antiguo pacto"), fue dado a nosotros como ejemplo, al igual que un maestro puede con su vida ejemplificar sus enseñanzas en aquellos que en la carne no pueden comprender las cosas espirituales.
Aquellos que quieran seguir el estilo, la forma y la "esencia" de la Iglesia Primitiva, deben comprender que toda la doctrina previamente revelada, debe ser revisada con mucho cuidado. Uno debe ver si hay semillas entre los frutos; si acaso hay alguna falsa doctrina sin respaldo bíblico en las organización a la que se pertenece, mezclada insolentemente con aquella doctrina verdadera revelada por Dios en su palabra.
Si nuestro orgullo no puede aceptar el cambio cuando somos confrontados por la verdad bíblica, entonces no estamos listos para tomar nuestra cruz y ser discípulos.
¿Qué es mas importante: ganar un debate para reafirmar nuestro orgullo y mantenernos en error o aprender de la verdad y llegar a ser mejores maestros de lo que fuimos ayer?
Aquellos que quieran seguir la "esencia de la Iglesia Primitiva", deberán estudiar la palabra para poder mostrarse a ellos mismos como aprobados. Debemos de aprender a hablar de las mismas cosas y tener la misma mente y opinión.
Esto será imposible en la carne, pero con Dios todas las cosas son posibles, y lo que es imposible en la carne, es posible en el espíritu.
Por supuesto, para que pase esto se necesita un milagro, pero déjeme decirle que he visto este milagro repetirse muchas veces. Lo que Dios manda que suceda, sucederá y Dios mismo nos ha llamado a esta clase de unidad. Sucederá sólo si nos mantenemos abiertos a la enseñanza y a aprender.
Muchos años atrás, mientras oraba, le dije a Dios: "¿Dónde están los milagros, el poder, la unidad y el amor de aquella iglesia primitiva?". Y él me contestó: "Hijo mío, y ¿dónde está aquella iglesia primitiva?".
El pueblo de Dios se ha quedado ciego. Hemos perdido la visión. Hemos abandonado los pasos de la iglesia y hemos tropezado hacia la oscuridad. ¿Acaso hemos olvidado que tenemos el modelo de la iglesia primitiva al alcance de la mano?. En vez de perder la visión que encontramos en Hechos de los Apóstoles, deberíamos estar viviendo tal y como se muestra la iglesia primitiva en el capítulo veintinueve de ese libro. Permitimos una vez al emperador romano Constantino "enterrar" a la Iglesia Primitiva por debajo de edificios, y nosotros hemos hecho exactamente lo mismo.
Es tiempo de que nos quitemos la venda de los ojos; es tiempo de que permitamos que el Espíritu Santo nos restaure, que nos lave y que nos inunde con ríos de agua viva para al fin tener una visión perfecta, la misma revelada en Hechos 20:20.
Querido hermano, si tiene alguna pregunta acerca de "La Iglesia Primitiva" de estos días, o si tiene alguna pregunta doctrinal, por favor tenga la libertad de escribirnos.
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Si usted se reúne en una Iglesia en Casa y no tiene filiación denominacional alguna, o no está afiliado a una iglesia tradicional como las que tienen enormes edificios en donde se reúnen muchos para sus servicios, entonces nos gustaría oír de usted.
Amamos a todos aquellos que se reúnen en edificios, templos o iglesias y sirven a Jesús y le adoran. Sin embargo, prestamos mayor interés a aquellos discípulos que han decidido regresar a su primer amor y a hacer las primeras buenas obras.
Si usted siente que cumple dicha descripción, por favor permítanos saberlo. Nos daría mucho gusto añadirlo a nuestra lista de feligreses que buscan la "esencia de la Iglesia Primitiva."
De este modo le podremos hacer saber a todos aquellos que viven cerca de usted y que están en busca de la "Iglesia Primitiva" que usted está también en la misma búsqueda, y así podrán contactarse.
Porque le amamos, trataremos de servirle de todas las formas que podamos.
No tema ser malentendido e incomprendido; eso sucede a los que llevamos la cruz de Cristo.
Nos despedimos quedando de usted como fieles servidores.
hisservants@juno.com
Nota: Si usted es un discípulo de Jesucristo, entonces el haber encontrado esta página probablemente le habrá emocionado, así que le pedimos amablemente que ore por nosotros.